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Todos estos prolegómenos tienen como principal motivación describir la relación entre Square Enix y Nintendo en los últimos lustros, así como principalmente poner en antecedentes acerca del primer Final Fantasy: Crystal Chronicles, un juego que despreció completamente las facetas argumentales, y ofreció una experiencia de juego bastante plana y carente de atractivo, aún comparándolo con otros Dungeon RPG.
Por suerte Square Enix ha aprendido bastante bien la lección, y ofrece una renovadísima apuesta con Final Fantasy Crystal Chronicles: Ring of Fates. De nuevo nos encontramos ante un Action RPG donde predominan las mazmorras, pero donde por suerte se ha dotado al juego de un cuidado argumento, desgranado por unas pocas secuencias FMV, unos más habituales diálogos doblados al inglés y textos traducidos al castellano, y unas cuidadas secuencias 3D realizadas con el motor del juego. Por lo tanto, pese a que muchos usuarios experimentaran frustración por la escasa calidad del Crystal Chronicles de GameCube, recomendamos que le prestéis atención a esta secuela para Nintendo DS.
El argumento de Ring of Fates nos presenta a dos mellizos llamados Yuri y Chelinka, de la tribu de los Clavates. Huérfanos de madre, han vivido una estricta educación por parte del señor Latov, no exenta de cariño, y con la constante presencia de Meeth, una Lilti que ha ejercido cierta figura paterna, así como de Alhanalem de los Yukos, un antiguo mago real que aporta la calma y raciocinio necesarios para atemperar el carácter de los niños.
En un mundo donde los cristales marcan cualquier aspecto de la vida cotidiana, el principal peligro radica precisamente en los alunados o lunitas, incapaces de usar directamente su poder. Los Lunitas buscan corromper la tierra, y conseguir que la luz y la oscuridad, representados por la Tierra y la Luna, se fundan en uno solo, mancillando los cristales y el propio satélite, y consiguiendo que adopten una tonalidad carmesí.
La curiosidad de Yuri y Chelinka, así como su aprendizaje como guerrero y maga, les lleva a practicar sus habilidades en una cueva cercana a su aldea. Los dos jóvenes presentan como característica que les define el hecho de que sólo puedan ofrecer lo mejor de sí mismos si cooperan en sus esfuerzos. Yuri y Chelinka descubren en la cueva una bestia con un cristal rojo en su frente que parece controlar sus movimientos, así como un misterioso espíritu de una joven. De esta forma se ven involucrados en una peligrosa aventura que les lleva a descubrir realmente su pasado, e incluso el de toda la humanidad en relación con los cristales y la razón por la que se consigue hacer magia a través de los mismos, enfrentándose a una corrupción que mancilla el templo del Gran Cristal de la capital: Rebena Te Ra, liderado por el misterioso Hermeneuta.
A través de alguna que otra secuencia FMV, los mencionados diálogos doblados, y una gran parte de textos sin voces, se nos va detallando la relación de Yuri y Chelinka, el devoto amor entre padres e hijos, la amistad interracial, y ciertos aspectos más trascendentales y filosóficos acerca de la vida y la muerte, el origen de la magia, y la función de los cristales.
No queremos destriparos absolutamente ningún aspecto de este trabajado argumento, pero sin duda desde un principio demuestra que lo ocurrido con el Final Fantasy: Crystal Chronicles de GameCube fue un accidente lamentable del que Square Enix ha aprendido bien la lección. A este respecto nada que objetar a Ring of Fates, de hecho su argumento nos ha parecido bastante emotivo y enternecedor.
Además de adornar el desarrollo de Ring of Fates, su argumento sirve de hilo conductor y elemento de cohesión del juego que nos ocupa. No faltan las secuencias de humor, y hay que destacar el trabajado diseño de personalidades del variopinto elenco de personajes. Podemos dialogar con los habitantes de Rebena Te Ra para descubrir información valiosa o curiosas historias. En el primer Crystal Chronicles la verdad es que el total desprecio por el argumento nos llevaba a depender únicamente del atractivo del sistema de combates, puzles y exploración de mazmorras, que por otra parte resultaba bastante limitado.
Pese a asentarse en las mismas bases, el sistema jugable de Ring of Fates resulta bastante más profundo y trabajado. Nos encontramos ante un Action RPG, nada de turnos, nada de invocaciones, aunque sí disponemos de niveles de experiencia, aprendizaje de nuevas habilidades, profesiones en forma de las cuatro razas que encontramos en el juego, y que determinan características distintivas de los personajes. Inventario, compra de magicitas para realizar magia, pociones curativas, e incluso creación de objetos al combinar recetas y materiales que obtenemos en los combates, consiguen ofrecer un desarrollo bastante más completo y variado.
Pese a todo no disponemos de un mapa general a explorar, y simplemente, conforme avanzamos en el argumento podemos acceder a nuevas ubicaciones o mazmorras donde afrontar a las bestias controladas por los alunados. En este sentido el juego es bastante lineal, aunque se nos ofrecen tareas alternativas como localizar a los moguris ocultos en cada mazmorra para obtener su sello, lo que en ocasiones nos obliga a revisitar mazmorras para superar puzles que antes limitaban nuestro progreso, eso sí, sin menoscabar nuestra posibilidad de llegar al jefe de nivel.
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