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Tenemos la posibilidad de repetir las mazmorras todas las veces que queramos por el placer de volver a completarlas o por conseguir algún item en forma de más salud, más fuerza o conseguir un mayor poder defensivo frente a los ataques por poner unos ejemplos.
Por otro lado, existen 4 tipos de elementos: fuego, agua, viento y tierra con diferentes efectos de resistencia y para superar las corrientes de miasma (que nos dan acceso a nuevas mazmorras) tendremos que combinarla de la manera adecuada.
Además, podemos elegir a nuestro personaje de entre cuatro tribus diferentes. Clavate, Lilti, Yuko y Selki son sus nombres y cada una de ellas tiene sus especialidades. Para que veamos que los programadores de Final Fantasy Crystal Chronicles no son para nada sexistas podremos elegir si nuestro personaje seleccionado es hombre o mujer.
Respecto al mapeado del juego, comentar que se desarrolla muy linealmente. En este juego no tenemos extensos mundos por recorrer y examinar. Aquí comenzaremos la aventura en la aldea de Tipa (o como queramos llamarla) y a través de instrucciones sencillas en nuestro mando de control (arriba, abajo, arriba-derecha,...) llegaremos al destino. Destino que no es otro que arribar a la mazmorra y derrotar al jefe final para conseguir la parte de mirra correspondiente. A medida que avancemos en el juego se abrirán nuevas mazmorras que completar llegando a una isla vulcanizada, por ejemplo, pero el esquema principal no sufre ninguna variación.
Técnicamente a la altura de los grandes
Gráficamente este Action RPG luce un aspecto sensacional. A nivel técnico pocas pegas se le pueden achacar a su impecable apartado. A un excelente modelado de los personajes y escenarios se unen unas texturas muy bien "pintadas" y unas animaciones espléndidas. Los escenarios plagados de detalles son de quitar el hipo y la fluidez del juego se mantiene constante a 30 FPS.
Además, para rematar la faena cuentan con notables efectos de explosiones y demás golpes y con recreaciones como la del agua con enorme sensación de realismo.
El diseño artístico también brilla con luz propia. El look entre "superdeformed" (Final Fantasy VII) y "real" de los personajes es un acierto pleno. Algunos de ellos son tan entrañables que se les coge cariño y todo, sin embargo ni hablan, ni cantan, ni cucan y muchas veces parecen inexpresivos.
Los enemigos son considerables y variados: algunos son temibles, otros son repugnantes, otros llaman la atención por su curiosidad, otros son raros y otros son tan graciosos que nos dará cierta pena acabar con ellos. De todo hay en la viña del señor. Mención especial merecen los jefes finales, de un tamaño enorme y que requerirán el uso de diferentes técnicas para acabar con ellos.
De los escenarios se puede decir prácticamente lo mismo. Las viviendas de las aldeas son tan acogedoras que somos capaces de sentir el calor de sus salones. Las mazmorras están plagadas de detalles que son un regalo para la vista, y en definitiva parece que los escenarios de Final Fantasy: Crystal Chronicles tengan vida propia. Una pena que el hilo argumental no acompañe para tenerlos presentes en nuestra memoria durante más tiempo.
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