Hace ya algo más de dos años tuvimos la oportunidad de pasar revista a la reedición de
Final Fantasy IV en Game Boy Advance. Podéis consultar su análisis pinchando
aquí. Nos encontramos de nuevo en la tesitura de analizar una reedición de
Final Fantasy IV, aunque en este caso debiendo tener en cuenta que no podemos argumentar como motivo de peso para su adquisición el hecho de no haber sido comercializado en nuestro continente o, al menos, pertenecer a una plataforma medianamente reciente. La justificación en este caso reside en una reedición tecnológica bastante intensa, pasar de un sencillo y vetusto motor gráfico 2D a uno más actual en tres dimensiones aprovechando las características, no demasiado bondadosas en este aspecto, de Nintendo DS.
Las reediciones de
Final Fantasy III y ahora esta cuarta entrega, la reciente salida de
Dragon Quest: The Chapter of the Chosen y los planes para acercarnos nuevos traspasos de entregas clásicas de esta última serie vuelven a traernos sentimientos encontrados. Aunque no lleguen a alcanzar la profusión de los traslados desde Super Nintendo a Game Boy Advance y con el atenuante de las modificaciones técnicas, resulta preocupante que las desarrolladoras tengan que tirar constantemente de una librería de productos tan "anticuada" en vez de encargarse de entregar nuevas producciones tanto de series establecidas como de nuevas propiedades intelectuales. Indudablemente casos como
Chrono Trigger se convierten en alegrías extensibles a una enorme cantidad de usuarios nostálgicos que deseaban como agua de mayo poder disfrutar de forma oficial y en una consola actual de un juego tan aclamado. La mayoría de los productos restantes deben considerarse como de menor calado, ya que aun teniendo en cuenta su indudable calidad, ya han satisfecho las necesidades de los fans del rol japonés con sus apariciones en recopilatorios de PlayStation o los mencionados traslados a Game Boy Advance.
Una vez expuesta por enésima vez la protesta frente a la política de reediciones que parece remarcar la escasez de ideas novedosas en el sector, pasemos a centrarnos en el análisis que nos ocupa, que por suerte nos ha deparado una buena cantidad de horas de máxima calidad con una fórmula bastante clásica.
El argumento de
Final Fantasy IV nos presenta a Cecil, capitán de los Alas Rojas, los soldados de élite de Baronia. Con su imponente aspecto de caballero oscuro, este personaje esconde sentimientos que llegan hasta los remordimientos ante los últimos mandatos de su rey. Pronto sus soldados elevarán la voz para protestar ante las matanzas a las que se ven obligados ante el carácter imperialista y beligerante de su máximo mandatario. Cecil, con la confianza que le impone el haber sido criado por el propio rey, interpondrá una velada crítica a las últimas decisiones del monarca, lo que le valdrá la pérdida de su posición de liderazgo de las Alas Rojas, así como también el encontrarse en el punto de mira de su propio pueblo. Degradado, al menos contará con la ayuda de Kain, el líder de los Draconarius, para afrontar una misión en un pequeño pueblo de invocadores. De nuevo engañado, se encontrará involuntariamente ante una nueva masacre, que esta vez conllevará el hacerse cargo de una pequeña invocadora llamada Rydia, quien ha quedado huérfana ante las acciones de Baronia.
El nivel de paciencia de Cecil llegará a su límite y se verá fuertemente decidido a luchar contra su propio reino para garantizar un mínimo de cordura. De esta forma confluirán una serie de carismáticos personajes como la maga blanca Rosa, amiga de la infancia de Kain y Cecil y el príncipe de Damcyan, Edward, cobarde, débil y ensartado por las flechas de Cupido. La realeza inundará adicionalmente nuestras filas con el príncipe de Velan, Edge, arrogante, iracundo aunque con un profundo sentido de la justicia. El monje de Fabul, Yang, con una apariencia algo discutible en esta reedición, no dudará en anteponer su seguridad para conseguir otorgar justicia. El lado cómico vendrá de la mano de los jovencísimos magos Palom y Porom, mientras que para balancear la ecuación contaremos con un par de figuras "paternas" en forma de viejos magos de enorme poder que nos brindarán su ayuda para acabar con los oscuros propósitos que dirigen a la marioneta regente de Baronia y que en principio tomarán la apariencia del misterioso Golbez.
Traiciones, muertes, desapariciones y sorpresas acerca del origen de nuestro personaje conforman un argumento que a estas alturas no sorprende, pero que evaluado con justicia engrandece a este
Final Fantasy IV por encima de otras entregas de la serie. Todo el argumento de
Final Fantasy IV, concretamente los momentos más dramáticos, se narran a través de secuencias realizadas con el motor 3D del juego, las CG quedan reservadas para la intro del juego. El uso de un correcto doblaje al idioma inglés incrementa la sensación de inmersión y la calidad de una narración tremendamente potenciada gracias al empleo de las 3D, aspecto nada trivial que potencia enormemente las calidades que ya nos ofrecía el original de Super Nintendo. Los textos se encuentran en un correcto castellano, algo indispensable en un título que cuente con la cantidad de textos de este
Final Fantasy IV.