Análisis
Cuento de hadas de corte medieval
El cierre de la saga Final Fantasy en PSOne no pudo ser mejor llevado a cabo: Argumentalmente épico, técnicamente apoteósico, personajes con carisma... Tu destino es Gaia, ¡¡ya estás tardando!!
Por Pablo González Taboada
| Publicado el día 15/09/2004 13:35
Año 2001. Final Fantasy IX es distribuido en el mercado europeo. A modo de homenaje, Squaresoft vuelve a desarrollar el argumento del juego en un ambiente medieval, parecido al de las seis primeras entregas de la serie. El argumento se torna más mágico, y las princesas y los monstruos legendarios vuelven a ser el pan de cada día. Esta vez la historia gira entorno a una banda de ladrones que planea raptar a una princesa para más adelante (se supone) pedir un rescate y con esto ganarse un dinerillo, que nunca viene mal. Como en toda entrega de la saga esto acaba siendo simple y llanamente una introducción de lo más superficial, donde la verdadera historia se iría descubriendo a lo largo de los cuatro cd's que ocupa el título. El sistema de juego vuelve a los principios de la saga, a Final Fantasy V, donde los jobs o trabajos serían el pan de cada día, siendo unos u otros personajes los que poseyesen las distintas habilidades únicas: Magos negros con magia, guerreros con ataques físicos contundentes, etcétera. El apartado técnico fue y es increíble, siendo uno de los pocos juegos que llevo a Playstation al límite tecnológico.
El éxito de Square con esta última entrega para PlayStation fue lo que se podría decir, arrollador. No obstante, es Final Fantasy 9 un título que o bien amas o bien odias (al igual que ocurre con FF VIII). La razón de más peso es que el título emana un poco de aire infantil, apoyado en que los personajes vuelven a ser cabezones y sobretodo, a que entre los humanos se encuentran seres de todo tipo, como hipopótamos o ranas. Sea como fuere, PlayStation 2 nació, dejando atrás a una PlayStation que en sus últimos días no hizo más que agonizar con títulos bastante mediocres.
Finales del año 2001. Squaresoft sorprende a los fans de la serie Final Fantasy. Su más ambicioso proyecto estaba listo para ser mostrado. Pero no, no era un juego... era una película. Final Fantasy: La Fuerza Interior apareció allá por verano de 2001 en los cines españoles. Con un éxito en taquilla no precisamente elevado y un sabor amargo tras ser visionada, se convirtió en el causante de que Square cayera de nuevo en -prácticamente- la bancarrota. La película, realizada en animación 3D (la más espectacular en este campo y el film de animación más cara de la historia del cine), nos narraba la historia de Aki Ros, una científica infectada con un virus que debía recuperar los siete espíritus que se encontraban esparcidos por el universo, con el fin de salvar el planeta tierra de la amenaza alienígena y de paso, salvarse a si misma de esa infección.
Sea como fuere, un argumento no digno de las maravillas que nos tenía acostumbrados Square fue el causante del no-éxito del mismo, aunque, a modo anecdótico, el film pasará a la historia del cine por ser la primera película que mostraba personajes con proporciones humanas en el campo de la animación 3D. Una película de culto que todos los fans de la saga han de saber querer. Con mucho dinero perdido de por medio, la única capacidad de sobrevivir de Squaresoft era seguir creando lo que tan bien se le había dado estos años: videojuegos.
Año 2002. Squaresoft lanza en Europa la décima entrega de la saga. Final Fantasy X, quien ya había sorprendido a medio planeta tras su presentación en el Tokio Game Show 2001 ya estaba entre nosotros. El hilo argumental nos ponía en el rol de Tidus, un jugador de Blitzball que por una cosa u otra acaba en su propio mundo 1000 años en el futuro. La finalidad: volver a casa. El sistema de juego se tornaría más dinámico, siendo él (según muchos) el mejor de la serie, dado que los tiempos de carga del sistema ATB habían sido suprimidos. Donde verdaderamente destacó este título fue en su apartado gráfico. Por una vez en la historia de los videojuegos podíamos ver como los personajes sonreían, lloraban, se emocionaban o reían. Personajes prácticamente reales y con rasgos muy humanos. El pelo se movía ondeado por el viendo, los rayos del sol se hacían notar en los mofletes de los personajes. Además, cabe destacar que es, sin lugar a dudas, uno de los juegos más largos de la historia con sus más de 200 horas jugables (secretos, etcétera).
La unión de dos personajes iguales para alcanzar un bien común. Memorable
|
Aunque lo lo parezca, nuestra querida princesa Garnet ya tiene 16 años
|
Esta imagen deja entrever que algo malo va a ocurrir
|
Vivi Ornitier, uno de los personajes más carismáticos del mundo de los videojuegos
|