Análisis
La subsaga táctica ataca de nuevo
Square nos trae una pseudosecuela portátil de uno de sus mejores RPG estratégicos. El resultado, aunque bueno, no es desde luego lo esperado.
Por Paraninfo
| Publicado el día 16/04/2004 09:49
Un subgénero bien trabajado
A pesar de lo que muchos seguidores de la compañía Square (que curiosamente se estrena con FFTA como Square-Enix) conocen e idolatran muchos de la gran cantidad de títulos de rol que ha lanzado la compañía, bien cierto es que algunos de los grandes desconocidos curiosamente pertenecen a el subgénero del RPG estratégico. Sagas como Front Mission llevan desde los tiempos de la SNES dando guerra, y sin embargo pocos o muy pocos de los llamados a si mismos "Squarefans" o "FF fans" conocen algo más allá del título del susodicho juego. Sin embargo, uno de los juegos de la compañía pertenecientes a este subgénero no corrió la misma suerte, gracias al nombre que le precedía: Final Fantasy Tactics.
En realidad muy poco orientado hacia el mundo de los Final Fantasy y con la estrategia por montera, este juego nos metía en un cruel mundo feudal, donde la nobleza hostigaba a un campesinado que intentaba liberarse de su yugo, y con un clero inquisidor de por medio. Realmente salvo unos cuantos guiños a los FF de siempre, como la presencia de Cid, Cloud o de los Chocobos, tampoco se podía decir que fuera un Final Fantasy. Square consiguió con un gran éxito lo pretendido: llamar la atención gracias al nombre de su saga fetiche sobre un juego que era una auténtica maravilla, y que hizo el resto solito. Ahora, varios años después, repite la jugada con Final Fantasy Tactics Advance, aunque no es un remake, precuela o secuela del juego que ya hiciera historia en PSX. Bajo el mismo concepto, nuevas tramas, razas y personajes van a vivir una nueva aventura en GBA.
Bienvenido a Ivalice
La historia del juego se desarrolla en el tranquilo pueblecito de San Ivalice. Nuestro protagonista es Marche, un jovencito que es nuevo en clase y al que le cuesta relacionarse con los demás. Aunque no es el único rarito de clase... sin querer entabla amistad con los otros dos bichos raros, Mewt y Ritz. Los tres acaban haciendo buenas migas, y deciden quedar todos en casa de Marche para ver un extraño libro que Mewt ha comprado. Nadie consigue descifrar el misterioso libro, y todos fantasean con que es un libro mágico. Ten cuidado con lo que deseas, reza el dicho. Mientras Marche y el resto de San Ivalice duerme, los extraños poderes del libro transforman el apacible pueblecito de San Ivalice en el mundo de Ivalice, paraje de fantasía enquistado en una ambientación épico-medieval. Marche se despierta a la mañana siguiente en medio de un pueblo de aspecto nómada, hablando con lagartos bípedos y con muñecos de peluche voladores que abusan de la expresión "¡Kupó!". Sin saber cómo, ha sido introducido por algo o por alguien en el mundo de Final Fantasy. Y tú debes de ayudarle a salir de esta.
Ivalice, sueño del INEM
FFTA vuelve de nuevo al clásico sistema de trabajos introducido por FFIII y que también fue usado, entre otros, en FFT y en el reciente FFX-2. Este sistema consiste en que los personajes pueden adoptar varios trabajos, de los que extraen habilidades que "aprenden" y que luego más tarde pueden usar a pesar de estar ejerciendo otro trabajo. Concretamente puedes usar las habilidades de dos trabajos al mismo tiempo, además de otras habilidades inherentes a tu raza (que sólo podrás aprender mientras ejerces determinado trabajo, por supuesto). Para poder acceder a trabajos más avanzados, primero habrá que dominar ciertos trabajos básicos... con este sistema se obtiene una buena variedad de clases de personajes, lo que deja libertad al jugador para montar su equipo a su gusto.
Entre los trabajos iniciales podemos encontrarnos los clásicos magos negro y blanco de la saga, guerreros, monjes, arqueros, esgrimistas, adiestradores y demás elenco de personajes que más tarde se convertirán en poderosos cazadores, paladines, magos azules y rojos, ilusionistas, morfos, asesinos, artilleros, sabios... el sistema de trabajos es sin duda el gran acierto del juego, con una nada despreciable cantidad de ¡¡42!! trabajos distintos. Cada uno por supuesto con sus habilidades propias que deberás aprender para convertir a tus peones de frágiles combatientes a máquinas de matar.
¿Y cómo aprendemos estas habilidades? Pues importando directamente el sistema de aprendizaje de técnicas de FFIX. Cada oficio puede equiparse con varias armas, armaduras, cascos, botas y accesorios. Estos objetos, al ser equipados a los personajes, hacen que estos aprendan una técnica determinada. Mientras mantengamos equipado el objeto, podremos emplear la habilidad sin ningún tipo de restricción, pero si queremos usarla mientras tenemos equipado un objeto distinto, necesitaremos aprenderla. Y para aprenderlas deberemos de tener un tiempo el objeto en cuestión, ya que despues de cada batalla se nos otorgan una cantidad de PH (puntos de habilidad) para cada personaje. Estos puntos no son acumulables, por lo que es importante ir cambiando tu equipo para aprovechar todos los PH que podamos. La estrategia ya comienza a infiltrarse en el juego desde el propio sistema de objetos... ¿Prefieres usar tu mejor espada aún a riesgo de no aprender nada? ¿O no será mejor usar esa espada algo más mediocre pero aprender a cambio una nueva técnica?
No hay frase mejor con la que comenzar una bonita historia, propia de un mágico libro...
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Este extraño libro mágico es el culpable de tu desgracia... ¿Cómo volverás a casa?
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¡Publicidad subliminal al canto! Si te gusta el mundo de FF, tranquilo, que te vas a hartar...
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Vuelven los trabajos al sistema de juego de la saga. FFIII de NES debe estar orgulloso de su legado.
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