Sin querer destriparos mayores detalles del argumento, podemos certificar que asistiremos a giros argumentales, interesantes revelaciones acerca de algunos personajes principales, lo que consigue ejercer como hilo conductor de un juego bastante clásico. No podía faltar Cid, quien en este caso encarna a un estudioso residente en la Biblioteca de los Ancianos. Junto a su hijo Mid, nos sacará de algunos apuros mediante su conocimiento prácticamente ilimitado. La figura de los chocobos también está presente, facilitándonos ciertas tareas de exploración, especialmente si localizamos al mítico chocobo negro, teóricamente extinguido.
Inicialmente el desarrollo de Final Fantasy V Advance es algo lineal y guiado, ante la imposibilidad de poder superar ciertas dificultades orográficas, que requieren normalmente la obtención de un nuevo vehículo. Combinando secuencias de diálogo en los pueblos, con la exploración del mapa general y las mazmorras a lo largo de ciertas cavernas, montañas y castillos, asistimos a un sistema de combates tremendamente clásico en la serie. Aquellos amantes de juegos como Secret of Mana, lamentarán el tener que lidiar con combates aleatorios por turnos. Nuestro equipo de cuatro integrantes dispone de los clásicos ataques físicos, mágicos, empleo de objetos curativos, o que invierten estados alterados, con formaciones para las luchas que modifican el daño a distancia, y el nivel de protección, niveles que alteran nuestros parámetros y un sistema de equipamiento que incide también en el daño aplicable, nivel de defensa, daño elemental, etc.
Tanto en las mazmorras, como en los exteriores, en el mundo general, somos asaltados por combates aleatorios por turnos. Con una clásica barra que nos indica cuando podemos atacar, también se nos permite acceder a comandos dependientes de la profesión y habilidad activa, así como intentar escapar de la acción, algo que no funcionará contra los jefes. A diferencia de lo que ocurre en Final Fantasy posteriores, especialmente los de la etapa PlayStation, los personajes no tienen una profesión preasignada, como podría ser la de Vivi, mago negro de Final Fantasy IX , Lulu de Final Fantasy X o Squall Lionheart de Final Fantasy VIII. Cada vez que un cristal elemental se fractura y salta en pedazos, el espíritu de un antiguo guerrero se une a nosotros, aumentando la lista de profesiones disponibles.
Este sistema de profesiones modifica intensamente las habilidades de los personajes, sus puntos fuertes y débiles, disponiendo además de una variedad francamente enorme. El caballero, es especialmente fuerte con la espada, el Monje posee unos fuertes atributos para la lucha con manos desnudas, los Ladrones, permiten encontrar pasadizos secretos, robar objetos y correr a mayor velocidad. Si optamos por la profesión de Ninja, se nos ofrece la posibilidad de esgrimir dos armas a un tiempo, así como sorprender con su sigilo a los rivales.
El Berserker es un feroz tipo de guerrero que se vuelve loco en batalla y aumenta exponencialmente su fuerza y poder de ataque, el Ranger, es un arquero que puede obtener ayuda de las criaturas locales, así como demostrar su enorme puntería, mientras que el Caballero Místico, es capaz de encantar su espada con poderes elementales, que añaden ataque extra a enemigos con ciertas debilidades.
También podemos encarnar a un Mago Blanco, o sanador, Mago Negro, quien dispone de los clásicos hechizos elementales de ataque, poseyendo la clásica indumentaria de Vivi, Mago Temporal, que controla prácticamente a su antojo las diferentes dimensiones y el propio tiempo, Invocadores, quienes nos dan el deseado acceso a estas bestias míticas, aunque antes habrá que reclutarlas. Los Magos Azules son capaces de aprender habilidades de los enemigos, y con mayor versatilidad disponemos de los Magos Rojos, capaces de aplicar magia blanca y negra. Por si esto fuera poco, también accedemos a los llamados Señores de las Bestias, que tienen como principal habilidad la posibilidad de controlar a los monstruos enemigos, Geomancer, quienes extraen el poder del entorno, evitando daños relacionados con desprendimientos o caídas al vacío, Bardos, que con sus melodías afectan de diversas formas a los enemigos, así como el versátil Freelancer, que cuenta como peculiaridad con la posibilidad de vestir cualquier tipo de arma o armadura.
Esta increíble variedad de profesiones, que afecta a la apariencia de nuestros personajes, no resulta meramente estética, y modifica el tipo de arma y armadura que puede vestir nuestro personaje. Asociada a cada profesión, disponemos de una serie de habilidades que aprendemos progresivamente. Tras cada combate, además de dinero y objetos, así como los habituales puntos de experiencia que nos permiten subir de nivel, recibimos unos puntos de habilidad que hacen que estas habilidades suban de nivel, especializándonos en las mismas. Lo bueno de este sistema de trabajos y habilidades es que una vez aprendida una habilidad, por ejemplo, magia negra, podemos cambiar la profesión, por poner un ejemplo, a maga blanca, y obtener un enorme potencial en ambos tipos de hechizos. Como podéis entender fácilmente, la versatilidad de este sistema, así como la increíble combinación de habilidades, sólo una a un tiempo, más la relacionada directamente con la profesión, como el Encantamiento de Espadas, o la Magia Blanca, para los Caballeros Místicos y los Sanadores, respectivamente, facilita que podamos crear infinitas versiones de nuestro protagonista, provocando, que aquellos que disfruten con la enorme cantidad de combates a superar, así como con su clásica disposición, puedan rejugar el título con diferentes alternativas de personajes, ya que ver un mínimo porcentaje de los mismos en una única partida es algo complicado.