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Final Fantasy VIII
Llegarás hasta el final... algún día
Introducción, gráficos y apartado sonoro
No se puede hablar de los videojuegos y de su trayectoria histórica (breve, pero muy intensa) sin mencionar a Square (ahora Square-Enix) y a su saga predilecta, Final Fantasy. Tras el largo y exitoso paso de las seis primeras entregas por las NES y SNES de Nintendo, el matrimonio entre la gran N y Square se rompió. Aprovechando esta circunstancia, Sony firmó una alianza con Square, y el desarrollo de la séptima entrega de la saga para la primera consola de Sony comenzó. Por fin, a finales de 1997, se produjo en nuestro país la salida al mercado de Final Fantasy VII. El paso de la saga a una nueva generación no pudo ser mejor, y el juego cosechó un enorme éxito de ventas y alabanzas desde todas partes del mundo. Por eso, cuando se anunció la siguiente entrega de la saga, los jugones y expertos de todo el planeta esperaban una entrega que estuviera a la altura, sino superara, a la anterior entrega. Las expectativas eran altísimas, y por fin el 26 de octubre de 1999 se produjo en España el ansiado lanzamiento de Final Fantasy VIII. Como era de esperar, el juego cosechó unas cifras de ventas millonarias (aunque no llegó a superar a las de su predecesor), pero las críticas, tanto de expertos como de jugadores, fueron bastante variadas: desde gente a las que el juego le encantó y aún hoy lo recuerdan con cariño y nostalgia como uno de los juegos que marcó su vida (videojueguil, al menos), hasta opiniones de decepción debido a los cambios que Square llevó a cabo en este nueva entrega (desde el sistema de extracciones de magia, a unos personajes sin carisma o un argumento plano, todo ello comentado más adelante).
¿Fueron estas críticas justificadas? Vamos a analizar el juego profundamente para descubrir la respuesta. Comencemos.
Tras admirar la caja en donde se encuentran los 4 CDs de los que consta el juego (puede parecer un comentario pretencioso, pero lo creo necesario debido a su belleza), introducimos el primero y, al iniciar una nueva partida, primera sorpresa. Larga secuencia animada en lo que probablemente sea una de las mejores presentaciones de la historia de los videojuegos. Aparte de su espectacularidad (sobre todo al final), otra de las cosas que podemos comprobar es la increíble mejora de las escenas cinemáticas con respecto a su anterior entrega. Su calidad es sobresaliente, destacando el modelado de los personajes y la expresión de sus sentimientos. Estamos al principio del juego y aún no hemos visto nada, pero ya podemos afirmar que estas escenas son de lo mejorcito que hay en PSOne.
Finaliza la presentación, también comprobamos la gran evolución de los gráficos. Los personajes, mucho mejor detallados, han pasado del look "superdeformed" (es decir, pequeños y cabezones) de Final Fantasy VII (y al cual luego se volvería en Final Fantasy IX), a uno mucho más natural y estilizado. Esto por no hablar de la belleza y perfección de los escenarios prerrenderizados con un gran nivel de detalles, a los que enseguida comenzamos a hacernos una idea tras pasear por el bello Jardín de Balamb.
Y esto es solo el principio. A medida que avancemos en esta larga aventura descubriremos espectaculares en los momentos más importantes del juego. Algunos nos pondrán la piel de gallina, pero otros incluso nos emocionarán. Los gráficos, técnicamente muy superiores a los de su antecesor, con un estilo que a mí personalmente me parece más acertado, y con la recreación de unos lugares grandes, bellos y muy bien recreados. Todo esto eleva el apartado gráfico a uno de los mejores de la historia de PSOne, sobre todo cuando el juego se puso a la venta.
Este sobresaliente apartado gráfico se ve acompañado por una banda sonora prácticamente impecable, fruto del trabajo y la experiencia de gran compositor Nobuo Uematsu. Sus melodías son muy variadas y se encuentran perfectamente acopladas a las situaciones y lugares que visitamos, así como en las circunstancias en que lo hacemos. De hecho, numerosas escenas o momentos perderían muchos puntos (e incluso nuestro nostálgico recuerdo) si no fuera por melodías o canciones que algunos somos todavía capaces de recordar y tararear, desde el magnífico baile que nos brindan los protagonistas en el primer CD, hasta el mismísimo final de la aventura. En el juego no hay voces (no fueron incorporadas en la saga hasta Final Fantasy X), pero la banda sonora sólo necesita de una palabra para ser definida: magistral. Es, en mi opinión, una de las mejores bandas sonoras de todos los juegos que componen la saga Final Fantasy, sino la mejor.
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