Síguenos en

Final Fantasy XIII

PlayStation 3


Rol (RPG)

67 17 3

Europea

Ver Más

Desarrolladoras/s

Square Enix

Productora/s

Square Enix

Distribuidoras/s

Koch Media

Puntuación media
83,00

Análisis

La marca del destino

FFXIII es una producción espectacular que nos convierte en fugitivos de dos mundos.

Por Pablo Ayllón Lolo | Publicado el día 08/03/2010 04:47

Qué lejos quedan aquellos tiempos en los que había que esperar años entre un Final Fantasy y otro, ¿verdad? Ahora, entre los Crystal Chronicles, las vueltas que se le ha dado a la séptima entrega y las revisiones de clásicos, Square-Enix ha diversificado tanto su producto estrella que ya sólo nos queda preguntarnos cuál va a ser el siguiente paso. Pero, pese a todo, hay clases y clases. Como nuevo integrante de la serie numérica, Final Fantasy XIII carga con una responsabilidad que los demás no tienen ni por asomo, tarea nada fácil si tenemos en cuenta el panorama de los videojuegos en general y del rol en particular. ¿Será que lo japonés no nos atrae tanto como antes o que nos estamos haciendo mayores? Lo cierto es que Final Fantasy XIII, con todas sus virtudes, pone más de relieve que nunca las diferencia entre Oriente y Occidente.

Final Fantasy XIII es la primera de las tres piezas que componen el último gran proyecto de la empresa: Fabula Nova Crystallis. El universo ya está presentado, así que ahora sólo falta que lleguen Agito, Versus y quién sabe si alguno más para redondearlo con otras historias y formas de juego, algo parecido a lo que ya se hizo con Ivalice en títulos tan dispares y separados en el tiempo como Vagrant Story, Final Fantasy XII y los Tactics. Ya puestos en situación, comencemos a diseccionar lo que ha preparado Square-Enix con la intención de salir otra vez (y ya van trece) por la puerta grande.

Final Fantasy XIII se enmarca en dos mundos relacionados de una forma muy particular: el Nido y Paals, ambos obra de unos seres superiores llamados fal’Cie que son fuente de toda creación. Pocos habitantes del Nido saben qué es en realidad Paals, pero ahí está el gobierno conocido como el Sanctum para recordar que es una amenaza y valerse del miedo para controlar al vulgo. Los fal’Cie de Paals eligen a ciertos humanos para convertirlos en lu’Cie, portadores de la magia y el poder de las invocaciones que deben luchar por cumplir una misión que nunca les es revelada. Si lo logran se convierten en estatuas de cristal con la esperanza de volver algún día a la vida. De lo contrario, se transforman en engendros sin alma conocidos como Cie’th. No hace falta decir que el Sanctum y su cuerpo militar, el Psicom, no quieren ver a los lu’Cie ni en pintura, razón por la cual organizan purgas, un bonito eufemismo para referirse al exterminio de todo el que haya estado en contacto con Paals.

El tren con destino a la última purga viene de perlas a Lightning, una ex soldado de la Guardia del Sanctum que se sube a él con su compañero Sazh Katzroy para ajustar cuentas con el fal’Cie que convirtió a su hermana Serah en lu’Cie. Pero ellos no son los únicos que hacen frente al Psicom. Snow Villiers, nada menos que el prometido de Serah y futuro cuñado de Lightning, encabeza una pequeña resistencia que se opone a las atrocidades perpetradas por las altas esferas. Caprichos del destino, Lightning, Sazh y Snow se encuentran con Hope Estheim, hijo de una insurgente caída en la batalla, y Vanille, una chica tan optimista como misteriosa, delante del fal’Cie que los convierte en lu’Cie y, por tanto, en fugitivos con una misión a contrarreloj que desconocen por completo. Una cosa está clara: a ojos de los demás son enemigos del Nido.
1 2 3 4 5 »

Comentarios de los usuarios:


Para poder aportar cualquier tipo de contenido a VicioJuegos.com necesitas estar registrado y además haberte conectado.

Elige lo que quieres hacer:


Redactor/es o colaborador/es de esta sección: ____GEX_____, Aeternus, Ender_Chief, Hayato, Rodri.
Actualmente hay conectados 23 usuarios registrados y 283 invitados.
268 ms.
© Sortes Ingeniería Informática, S.L. 2002 - 2012 | Diseño web por Juan Palma García