Análisis
La marca del destino
FFXIII es una producción espectacular que nos convierte en fugitivos de dos mundos.
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 08/03/2010 04:47
De Final Fantasy siempre se puede esperar lo mejor desde el punto de vista técnico, y el decimotercero no es una excepción. Las secuencias CGI son de una calidad asombrosa, pero lo mejor es que a veces nos costará distinguirlas del resto del juego. La línea es más estrecha que nunca. El diseño del Nido y Paals nos ha gustado (aunque somos más del steampunk que de la estética futurista, qué le vamos a hacer), pero lo que se lleva el gato al agua son los modelados de los personajes, que como siempre llevan el sello de Tetsuya Nomura. Sí, tienen unas caras pluscuamperfectas, pero cómo actúan y llevan la historia. Nos cuesta pensar en algún otro título tan bien rematado en este sentido.
A decir verdad, es muy difícil sacarle defectos al apartado gráfico de Final Fantasy XIII. Como mucho, que hay alguna ralentización en las escenas de vídeo y que la cámara, algo rígida en ocasiones, nos impide ver si el enemigo nos está persiguiendo. Por lo demás es puro espectáculo. Todo lo que podamos decir de la fluidez y la espectacularidad de los combates y del universo se queda corto, porque el despliegue de efectos visuales y escenarios en los que no falta detalle es para quedarse boquiabierto. Hay muchos lugares que visitar y un montón de enemigos diferentes, aunque quizá se cae demasiado en la repetición de especies, como en Final Fantasy X. Con unos tiempos de carga casi inexistentes y resolución máxima, esta entrega se ve de lujo en PS3.
También tenemos buenas noticias en lo referente al sonido. Con todos nuestros respetos hacia el señor Uematsu, creemos que Square-Enix ha encontrado en Masashi Hamauzu al sustituto ideal. Las composiciones de orquesta que uno espera oír en un Final Fantasy están, pero el autor explora otros géneros como la electrónica para conseguir un resultado muy personal y a la altura de la producción. Por cierto, la encargada de seguir la tradición de la canción con letra que se instauró con Final Fantasy VIII es Leona Lewis, que interpreta “My Hands”. Da mucho juego. Por otro lado, el doblaje es casi tan excelente como el de Final Fantasy XII, que se dice pronto. Los actores hacen un trabajo espléndido con los seis protagonistas y con los pocos secundarios que hay. No es que echemos mucho de menos la opción de elegir las voces en japonés. Por supuesto, el juego viene totalmente traducido a nuestro idioma, y aunque no es como para quejarse en exceso, sí hemos notado que no llega a las cotas de calidad del de la anterior entrega, que era ejemplar.
En definitiva, Final Fantasy XIII es un juego de rol que, si bien no podemos poner a la altura de los mejores de la saga, merece pertenecer a ella. La historia es fantástica, los personajes están bien llevados, el sistema de juego resulta bastante novedoso y presenta una factura técnica casi impecable tanto en gráficos como en sonido. No obstante, la linealidad de la que hace gala es difícil de explicar, y lo mismo se puede decir de la distribución de los objetivos secundarios. Uno tiene la sensación de que el juego retrocede en algunas cosas que hoy por hoy consideramos básicas. El que sepa perdonar estos inconvenientes disfrutará mucho con él.
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NUESTRA VALORACIÓN
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Gráficos
Sensacionales en todos los sentidos. Nos quedamos con lo bien hechos que están los personajes.
96
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Sonido
La banda sonora es estupenda, y lo mismo se puede decir del doblaje.
91
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Jugabilidad
Tiene sus fallos, pero los combates son muy tácticos y el desarrollo de personajes funciona.
80
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Diversión
La linealidad juega en contra de virtudes como la historia y el sistema de juego.
80
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Alternativas
FFXII, también muy polémico.
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La trama, los personajes, el despliegue visual y el nuevo sistema de combate.
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Es el paradigma del juego puesto al servicio de la historia.
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Nota final
Un FF diferente. Ha evolucionado en unas cosas e involucionado en otras.
83
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¿Cómo se puntúa en VJ?
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