· Todo un mapeado para nosotros... o no
Los escenarios son de unas extensiones bastante elevadas. Es una lástima que el Popping haga acto de presencia en todos ellos, así como que las estructuras se repitan en demasía. También están bastante vacíos y planos, no hay atajos o lugares secundarios por donde ir y tampoco son nada interactivos (con lo bien que hubiera quedado el poder ir destruyendo los edificios con nuestros disparos). El modelado de los vehículos cumple sin sorprender, con algunos diseños simples pero que, a grandes rasgos, no desentona con el resto y todo raya al mismo nivel. En cuanto a los efectos poco que comentar: las explosiones son abundantes pero no sorprenden, y las ráfagas de fuego tienen un efecto algo tosco que no es muy realista, pero cumple. El humo de los escenarios a primera vista está muy bien logrado, pero si nos fijamos cambiará nuestra idea por completo. Es sorprendente el estar disparando a una pared y que en ésta no se refleje el humo de los disparos (como para pedir que se agujereen)
· ¿Esto es la guerra?
Porque hay que comentar el sonido, que si no podíamos dejarlo a un lado y nos quedábamos tan felices. No lo decimos porque sea malo o no haya, sino porque el que hay es muy escaso y, por qué no decirlo, repetitivo. Durante las partidas oiremos todo el rato la misma melodía de fondo (podemos quitarla en el menú si queremos), a la cual la acompaña el sonido del motor de nuestro vehículo, que no está mal, y la infinidad de disparos. Es un apartado algo flojo, porque pese a que lo que se escucha no es de mala calidad podían haberse esmerado un poco más e incluir más efectos de los que se oyen, porque lo cierto es que se hace bastante repetitivo.
· Hasta un niño de tres años lo conduciría
Es un alivio que el manejo de Fired Up no sea ningún problema, porque de ser así estaríamos ante un desastre de los videojuegos. Controlar nuestro vehículo es muy suave, y realizar todas las acciones algo muy sencillo. Para empezar, los botones Círculo y Triángulo no se utilizan durante el transcurso del juego, y los demás tienen las funciones básicas; girar, acelerar, frenar y armamento. Como se puede ver no hay ninguna novedad en su sistema de juego, nada destacable, por lo que no sabemos si alegrarnos o no. Y es que si nos fijamos en la calidad general de este juego, lo mismo si hubieran incluido algo más habría afectado a su rendimiento, algo que no hubiera gustado a nadie.
· De amigos... a enemigos
No sólo del modo principal vive Fired Up. Por otro lado tenemos el modo multijugador, que si disponemos de un buen número de amigos con el que compartirlo se convertirá en lo más importante de este juego. Pueden participar hasta un total de ocho jugadores en diversos modos de juego repartidos en doce mapas distintos. Estos modos no son otros como los de todos contra todos, capturar la bandera, individuales por equipos, colocar una bomba en la base rival o el último que quede con vida gana. Los vehículos que podremos seleccionar al inicio serán pocos, pero a medida que avancemos en la historia se irán desbloqueando.
· Mal estreno de Studios London
La compañía londinense no ha podido tener un peor estreno en la primera portátil de Sony. No lo decimos sólo por este juego, sino también por World Tour Soccer, del que podréis encontrar su correspondiente crítica pulsando
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En lo que nos respecta a Fired Up poco más nos ofrece. Sólamente un par de demos, que son las de WipEout Pure y Medievil Resurrection. Así que esperemos que si en Studios London se deciden a hacer Fired Up 2, que se lo tomen con calma.