Análisis
¡Echadle más chili a la carnaza!
La salvaje saga de Bugbear llega a la plataforma de Microsoft con un remake de su segunda entrega, con algunas nuevas modalidades y un mejorado apartado gráfico, pero sin descuidar su apuesta arcade.
Por Álvaro Cristobal Alonso
| Publicado el día 09/09/2007 00:36
Modo Carnage: Básicamente es una recopilación de 36 pruebas diferentes divididas en cuatro estilos diferente: Carrera Carnage, Beat the Bomb, Acrobacias y Derby a Vida o Muerte. Al superar cada uno de los requisitos de las pruebas obtenemos una serie de puntos o alguna de las copas de oro, plata o bronce, según nuestro resultado, el cual puede actualizarse en un ranking online a través de Xbox Live. El cometido de los cuatro estilos es muy variado y tan pronto estamos chocando contra otros adversarios y contra el propio entorno en Carnage (sin olvidarnos de conseguir una buena posición en la carrera), como atravesando los puntos de control lo más rápido posible en una especie de contrarreloj que, en cuanto el tiempo concluye, nuestro coche explota por los aires; o bien realizamos doce variados mini-juegos de saltos espectaculares en Acrobacias; o, por último, disputamos numerosas combates en seis terrenos distintos con una serie de objetos que ayudan bastante a destruir a los otros adversarios. Cabe destacar también que en algunos de los mini-juegos hay que lanzar al piloto lo más lejos posible en una especie de reto verdaderamente salvaje y muy original, con una física de muñeco de goma bastante cuidada.
Modo Eventos Únicos: de las dos modalidades secundarias esta es la que más destaca ya que nos permite batir el tiempo de carrera de cualquier carrera o prueba ya superada o bien elegir uno de ellos para correr simplemente en el mismo. Es una buena opción para mejorar nuestros tiempos y el control del vehículo, para no tener que disputar una y otra vez los circuitos anteriores al que queremos en las otras modalidades.
Modo Party: al igual que el anterior este nos permite jugar con hasta un máximo de ocho jugadores en eventos del submodo Acrobacia del modo Carnage a través de una serie de pruebas por turnos, pasándonos el mando para jugar cada uno. A pesar de que son las mismas doce pruebas del mencionado modo podemos elegir algunas opciones bastante importantes, como las pruebas a realizar, la dificultad de la máquina, si es que controla a uno de los jugadores, o los puntos a conseguir, entre algunos ejemplos.
Aparte encontramos el modo online, a través de Xbox Live, con la posibilidad de hasta ocho jugadores conectados simultáneamente con las opciones de Carrera Clásica, en las que el anfitrión organiza el tipo de torneo, o las de Partidas Igualadas, en las que varía el ranking mundial que tengamos en la red y la máquina decide la modalidad y el circuito a disputar. Todas las opciones disponibles del modo Carnage y algunos de los torneos del Modo Flatout se encuentran disponibles en esta modalidad por lo que contamos con cientos de horas de juego junto a nuestros amigos de internet.
Gráficos
Técnicamente el juego destaca bastante en ciertos apartados aunque para aquellos que hayan jugado a su anterior entrega les parecerá bastante parecido ya que utiliza algunos menús bastante parecidos y ciertos entornos son iguales. Lo que más destaca son los escenarios, llenos de objetos interactivos que podemos destruir (aunque todos ofrecen la misma resistencia) y se quedan en dicho estado hasta el final de la carrera, por lo que fácilmente las últimas vueltas pueden basarse únicamente en esquivar todos los objetos destruidos, lo que da una idea del dinamismo que ha intentado implantar Bugbear. Esto compensa bastante al limitado número de polígonos de los que están formados los diferentes vehículos disponibles aunque muestran un gran nivel de detalle y unos notables efectos gráficos. Entre los efectos de los que hace gala el juego casi es un poco abusivo el del motion blur ya que impera bastante en todas las carreras mientras que los de la luz y los del dinamismo del escenario, poniendo como ejemplo las huellas que deja nuestro vehículo en la pista, están bastante cuidados. Que el juego funcione solamente a 30 cuadros por segundo es un pequeño fallo subsanado por su gran velocidad y sus grandes dosis de motion blur.