Es más, gracias al kit de generación de escenarios que incluye la versión Deluxe, los aficionados podrán poner a disposición del resto de usuarios actualizaciones, mejoras y nuevos paisajes. Así que pronto veremos por la red la representación más fidedigna de nuestras propias ciudades, o en su defecto, ponernos nosotros mismos manos a la obra.
Con una buena tarjeta gráfica podemos deleitarnos con un framerate muy estable mientras pilotamos nuestra máquina. Eso sí, si tu tarjeta tiene una añito o más, la reducción de prestaciones es más que notoria y, para que funcione, por ejemplo, en una Nvidia FX 5500, debemos jugar con casi todo al mínimo, lo que hace que el juego se parezca más a las versiones de hace un lustro que a un juego actual.
Un último apunte respecto a los gráficos en general. El juego es compatible tanto con Windows XP SP2 como con Windows Vista. Con la última versión del famoso sistema operativo de las ventanas de Microsoft, Flight Simulator X corre con mayor fluidez de framerate incluso en los momentos más exigentes (atravesar una ciudad a pocos metros del suelo en un día de niebla y lluvia, por ejemplo) y la línea del horizonte es más limpia, amén de la ostensible reducción en los tiempos de carga (habituales en este género) para crear las rutas y escenarios. En contrapartida la versión de Windws Vista precisa de un mínimo de 512 megas de memoria RAM para funcionar, por los 256 que necesita Windows XP.
Respecto al apartado sonoro, poco que decir: soberbio. El doblaje resulta excepcionalmente bueno, completamente al castellano y sin los fallos de dicción por desgracia tan habituales en la inmensa mayoría de los títulos que nos llegan en castellano. Los efectos sonoros, como llamadas de la torre o ruido de motores, también gozan de gran calidad y nos sirven para introducirnos más si cabe en la cabina del aparato que pilotemos en ese momento.
Afortunadamente, Flight Simulator X va más allá de un apartado técnico sobresaliente y hace especial hincapié en aquello que ha lanzado a la fama a sus versiones precedentes: la simulación en estado puro. Podemos modificar prácticamente todos los parámetros, para que pilotar sea casi una experiencia arcade, con aviones indestructibles y de sencillo manejo, o que realmente nos de la sensación de estar a los mandos de máquinas reales, frágiles y complejas de manejas, sensibles al viento, térmicas o torsiones excesivas.
Es decir, que la esencia de los Flight Simulator se ha conservado e incluso mejorado, pues la física de las aeronaves es mucho más equilibrada y los controles reaccionan con mayor realismo. Lo que no quiere decir que sea precisamente sencillo el manejarlas. ¿Cómo? Lo ideal es con un Joystick. Además de resultar más cercana a la experiencia verdadera a los mandos de un avión (máxime cuando la calidad del periférico sea alta, lo que es axioma para los amantes del género), nos permite disfrutar de la posibilidad de manejar con el ratón, a modo de mano, los botones del cuadro de mandos del aparato, con lo que la inmersión alcanza cuotas muchísimo mayores. Las otras opciones de control pasan por usar el ratón como palanca de movimiento, el teclado o un pad (como el de Xbox 360, tal como rezan las instrucciones). Sí, se puede manejar así, pero la experiencia de juego baja varios enteros.
Entre los modos de juego, encontramos el ya tradicional vuelo libre. Aquí se elige el tipo de avión, el aeropuerto, el estado meteorológico y el horario? Y a volar. Simplemente eso, surcar el cielo, disfrutar atravesando las nubes, descubrir los distintos y hermosos paisajes, ser lágrimas de acero que recorren el rostro azul de Dios. Volar, simplemente, volar.