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Football Manager 2008
Del césped al cielo
Que el fútbol mueve masas no es ninguna novedad. Cuando dos turistas de diferentes nacionalidades se encuentran en algún país, el primer nexo que los une tras hablar de su viaje es, como no, el fútbol. Más tarde quizá llegará la política, la descripción de sus países, de sus famílias. Todos nos hemos encontrado, al contar que somos madrileños o barceloneses con un: "Hala Madrid" o "Visca el Barça" como primera respuesta. En la calle se respira fútbol, en los bares, en los recreos de los niños, al lado de las máquinas de café de las oficinas. Las tertulias futbolísticas amenizan las tardes de muchos que juegan a ser entrenadores, presidentes y directores deportivos de sus clubes preferidos. Lo grande de todo esto es que sin tener ni idea se puede discutir sobre fútbol.
Los trabajadores de los clubes sufren terribles críticas, son tildados de incompetentes totales, de peseteros y vividores por gente que no ha conocido nunca lo que se cuece dentro de los despachos de la entidad. Quizá las estrellas del fútbol de bar son los que juegan a entrenadores. Estos genios del banquillo serían capaces de coger, ya me perdonarán, es sólo un ejemplo, el Sant Andreu y en tres temporadas plantarlo en la Champions sin sudar la camiseta. Ficharían estrellas mundiales por cuatro duros y desecharían jugadores que dos semanas antes eran la reencarnación de Maradona. Es el momento de que estos Alex Ferguson, Rafa Benítez y Marcello Lippi de butaca den la cara y demuestren lo que valen.
La saga Football Manager es perfecta para estos fantasmas de sillón pero también para esos aficionados enfermizos al fútbol, entre los que me incluyo, que tienen el valor de tragarse partidos de la liga rusa para ver a ese lateral izquierdo estonio del que tan bien le han hablado y que puede convertirse en una estrella mundial en un par de años. Porque quieren llenar su equipo de jóvenes promesas, descubrir a otras que no conocía, cuidar la cantera y dar oportunidades a jugadores jóvenes que acaban de fichar de la liga egipcia. El juego te colocará a los mandos de un equipo desde ese puesto tan inglés que es el Manager.
Podrás tomar el control de cualquier club de las grandes ligas europeas, pero también de muchas divisiones inferiores e incluso de ligas exóticas y de nivel pírrico del surestes asiático. Tienes un poder total sobre la parcela deportiva del club, apartando a esa molesta figura que es el Director Deportivo, tan habitual entre los clubes españoles. Eres poderoso, pero tus errores son, si cabe, más injustificables. Te encargarás de las tácticas, de los fichajes, de las salidas y del trato con la directiva, la prensa y los propios jugadores. Sentirás lo duro que puede ser el fútbol a todos los niveles desde tu ordenador. Y cuidado con donde lo instalas, porque puede que te absorba mucho más de lo que crees.
Cualquiera que hubiera tocado un ordenador hace algunos años recordará con muchísimo cariño la más grande obra de nuestra indústria de videojuegos de cara al gran público: PC Fútbol. Pese a los nefastos intentos por reflotar la saga, el nombre de PC Fútbol sigue teniendo un prestigio inigualable en nuestro país. Para muchos fueron los primeros pasos en los videojuegos: una interfaz sencillisima, una jugabilidad enorme y un nivel de dificultad accesible. Football Manager es parecido en su planteamiento pero no se parece en nada en sus formas.
La saga de Dynamic incluía un montón de facetas de gestión del club (venta de entradas, catering, patrocinadores) de las que Sports Interactive ha prescindido para componer un juego centrado en la simulación deportiva más absoluta. Aquí no hay simulación de partidos rápidamente ni fichajes imposibles. Football Manager toca con los dos pies en el suelo para ofrecerte fútbol, pero del de verdad.
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