Análisis
Esto va de coches
Forza Motorsport 2 es la secuela del primer título que apareció en Xbox. Todo ha sido mejorado, como era de prever, ¿pero podría haberlo sido más? Sigue leyendo.
Por Álvaro Morillas Correa
| Publicado el día 10/06/2007 19:42
Pero pasemos a hablar de lo que es el juego en sí, cómo se manejan los coches. De principio podemos decir que la simulación de los vehículos es muy realista y como por el sistema de juego tenemos que cambiar mucho de coche, notamos enseguida cuando pasamos de uno a otro debido a diferentes parámetros como el peso, la estabilidad, la potencia, la tracción, etc. No es lo mismo manejar un "cochecito" de clase D con tracción delantera que un monstruo muy potente que tiene tracción trasera y que a la mínima nos hace trompos. La física de los vehículos está muy bien conseguida y se notan mucho los desniveles de la carretera o cuando pasamos por un piano que está alto. Si vamos a mucha velocidad fácilmente perdemos el control en esa situación. El único momento en el cual perdemos un poco la sensación de realismo es en el momento de colisionar con algo, ya que aunque nos peguemos un golpe muy fuerte contra una pared, el coche sí se estropea pero no se destroza como debería, le ocurriría lo mismo que si tenemos un alcance medianamente fuerte con el coche de delante. Hay que decir que los coches sufren daños cuando nos chocamos con rallajos, parachoques que saltan y se quedan en la carretera estorbando, etc. pero además si tenemos activado el modo de simulación, que es lo normal, se nos estropeará muy pronto, haciendo que incluso siquiera el coche ande.
A la hora de conducir tenemos a nuestra disposición una serie de ayudas que nos facilitan el manejo del coche, pero que a medida que vayamos cogiendo experiencia podemos desactivar para hacer la experiencia más emocionante. Lo bueno de esto es que en cualquier momento podemos hacerlo y además obtenemos mejores beneficios económicos si lo hacemos, así que la dificultad se ve premiada de alguna manera. El gran acierto es la ayuda de frenada que ya estaba presente en la primera entrega pero que ha sido mejorada incluyendo sólo la trayectoria en la carretera a modo de flechas rojas (que indican que hay que frenar) o amarillas (que indican que hay que soltar el acelerador). Podemos activar el modo tradicional que además nos indica las zonas donde podíamos acelerar. Aparte de eso podemos quitar las marchas automáticas, las ayudas de frenada (ABS), de tracción y de estabilidad, además de subir la dificultad de la IA de los adversarios, que es bastante satisfactoria en todos los casos.
Mientras jugamos podemos tener varios marcadores a nuestra vista. Los básicos son los de los tiempos, las posiciones, el cuentakilómetros, los tiempos respecto a los adversarios, etc., pero ocasionalmente también podemos ver el de daños en el coche junto con la temperatura de las ruedas o el marcador de rebufo o el de la inercia horizontal y vertical del vehículo. Por si esto fuera poco podemos ver un marcador de telemetría en tiempo real solamente recomendado para los expertos de la conducción que son los que le van a sacar mayor provecho ya que podemos ver cualquier nimio detalle acerca del coche en tiempo real.
En cuanto a los escenarios, la sensación después de haber estado jugando bastantes horas es que se quedan cortos y que podrían haber sido más, ya que mientras disputamos el modo Carrera sentimos un déja-vú constante porque si no es el mismo circuito que recorrimos hace diez minutos, es una variante del mismo. En total son 12 circuitos sin contar variaciones, así que es normal que se dé esa sensación cuando es un juego que requiere más de 20 horas para completar el modo Carrera. Además muchos de ellos se repiten con respecto al anterior juego y otros no aparecen. Destaca sobre todo un clásicos ya entre los juegos de Microsoft como es el circuito de Nürburgring, un monstruo de 20 kilómetros de largo con una carretera muy estrecha que sobre todo se disfruta jugando online.