Análisis
Desde el abismo, y nunca mejor dicho
Sonic Powered debuta en la escena videojueguil con un título en el que han intentado unir lo clásico con interesantes novedades jugables, ¿les habrá salido bien la mezcla?
Por Pablo Cruz Delgado
| Publicado el día 26/04/2009 03:23
Matar, matar, matar, subir de nivel, matar, matar, matar...
A través del menú principal del juego nos moveremos entre los seis únicos lugares que podemos visitar: el Castillo Rubenhaut, la Plaza Patthorn, la Tienda de Wellme, la posada del aventurero, el centro de información y el Foso abismal, lugar en el que tendrán lugar las batallas que forman la aventura. Y aquí llega la primera cosa que nos ha llamado la atención, el hecho de que el estudio haya preferido recrear menús para acceder a los diferentes lugares del pueblo en vez de trabajar un escenario que lo represente, algo que hubiera quedado mucho más vistoso.
De los seis lugares que hemos nombrado los que verdaderamente sirven para algo son tres: la tienda, la posada del aventurero y el foso abismal, obviando el centro de información que no es otra cosa que un útil tutorial que nos marcará los primeros pasos a seguir en nuestro periplo. En la tienda haremos lo evidente, tanto comprar como vender los objetos que hayamos recogido en nuestros viajes por las mazmorras, en la posada guardaremos la partida y el Foso abismal es el lugar en el que se desarrolla el juego, donde tendremos que hacer frente a cientos de enemigos para avanzar en el desarrollo. En cuanto a los dos restantes, el Castillo Rubenhaut y la Plaza Patthorn, nos servirán para conseguir información que en realidad no sirve para nada, simples consejos más que evidentes. Además de esto, no nos ha gustado para nada la representación de ambos lugares, se supone que en la plaza del reino podemos conversar con diferentes personajes, y es cierto, pero otra vez lo haremos a través de menús, el escenario en sí no se ha representado gráficamente y lo mismo ocurre con el Castillo.
Pues bien, una vez creamos que ya hemos charlado con bastantes personajes y nos hayamos armado para la batalla es hora de introducirnos en el abismo. Como ya hemos comentado, éste es el lugar en el que se desarrolla la aventura, por lo que ahora sí que nos moveremos por escenarios de verdad recreados totalmente en dos dimensiones y que recuerdan bastante a lo visto en los RPG de la época de los 16 y 32 Bits. La mayor parte del tiempo la pasaremos inmersos en mazmorras que se van formando sobre la marcha de manera aleatoria, lo que por una parte es bueno ya que cada partida será diferente pero que también tiene su punto negro ya que la repetición de diseños es abundante.
Como buen juego de rol tendremos diferentes localizaciones a las que iremos accediendo conforme superemos otras, con un aumento de la dificultad paralelo. Los escenarios son muy típicos, desde la manida mazmorra de lava, pasando por parajes helados y las clásicas extensiones de tierra verde. Cada uno de estos escenarios se compone de unas cuantas fases en las que iremos acabando con decenas de enemigos genéricos para finalmente hacer frente al jefe de fase, normalmente un monstruo de grandes dimensiones que requerirá haber aumentando bastante las habilidades de nuestro héroe y también encontrar su patrón de movimientos para poder acabar con él.
El sistema de juego es sencillo, puede que demasiado. Los combates suceden en tiempo real, por lo que iremos moviendo a nuestro personaje con la cruceta, usando los botones del margen derecho para desencadenar distintos tipos de ataques y el Stylus para seleccionar en la pantalla inferior objetos como pociones para recuperar vida, diferentes armas que podremos cambiar al momento en medio de un combate o simplemente echar un vistazo al mapa o al estado de nuestro personaje. De esta manera, tras entrar en una fase nuestro objetivo será acabar con el mayor número de enemigos posible para ir recogiendo puntos de experiencia y así conseguir subir niveles y por consiguiente mejorar las habilidades de nuestro héroe. Una vez nos hayamos recorrido toda la fase no nos quedará nada más que buscar el final del nivel, siempre representado por una puerta dimensional con la que pasaremos al siguiente, aunque siempre tenemos la posibilidad de volver al menú principal para comprar objetos, hablar con otros personajes o simplemente tomarnos un descanso y guardar la partida. Decimos esto porque los enemigos son infinitos, se van regenerando conforme pasamos de una zona a otra, algo que viene bien para aumentar nivel pero que termina resultando pesado.
Esta simpática señor será la que nos ayude a guardar la partida
|
No os preocupéis si no podéis robar una magia habrá otros cien enemigos iguales a los que quitársela
|
Clásica recreación de una mazmorra de lava
|