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Frontlines: Fuel of War
Gasolina con plomo
Cada vez que tengo que llenar el depósito de mi coche, me encuentro con que la gasolina ha subido, pocos céntimos, pero ha subido. La escasez de un bien provoca que su demanda suba y en consonancia lo haga su precio. Si un combustible es un bien preciado y necesitado por la sociedad, es normal y lógico pensar que en un futuro cercano e incierto los conflictos se sucedan y acabemos todos liados a tiros por su escasez. Pues ya tenemos trama para un nuevo FPS con marcado acento Online.
Los programadores han elaborado una versión catastrofista de acontecimientos y personajes tristemente reales (Bush y Putin aparecen en la introducción del juego en unos periódicos imaginarios), la han acelerado unos años y el resultado desemboca en un planeta desolado por una crisis energética, un desastre medioambiental y una depresión económica a gran escala. Si es que no se puede ser más optimista. Como base de partida, no hay suficientes reservas de combustible, ni tampoco se ha encontrado una alternativa eficaz. Los conflictos por el petróleo se multiplican provocando alianzas y traiciones.
El mundo se ha dividido en dos facciones enfrentadas por el oro negro. Los malos malísimos, por supuesto, los rusos y chinos, ¿alguien lo dudaba?, se hacen llamar la Alianza Estrella Roja, recordando tiempos pasados. Y los buenos buenísimos, la Coalición Occidental, es decir, el resto, encabezados por los EEUU, que para eso están. Películas como la saga Mad Max ya se habían acercado a esta propuesta de la crisis energética y de un mundo devastado, pero aquí es la división del mundo en dos bandos la clave de todo, el bien y el mal, oriente contra occidente, capitalismo contra comunismo, dos caras enfrentadas de una moneda, dos bandos incompatibles e irreconciliables.
Esa cara me suena…
… y por partida triple. “Capitán Mitchell… ¿Qué hace usted aquí?” Solamente un rápido vistazo a la portada, ya os recordará fuertemente a la saga Ghost Recon Advanced Warfighter, sobre todo por la pose del protagonista y ese visor azulado que tiene sobre el ojo derecho, que ya luego en faena, comprobaremos que tiene la misma función que el HUD (visor frontal de datos) de la saga de Ubisoft. Además, podemos encontrar múltiples similitudes entre el diseño de las armaduras de estos marines y el empleado en la saga Halo. Otros conocidos son sus programadores, Kaos, que ya participaron en el desarrollo de Battlefield 2, volviendo aquí a repetir los mismos esquemas jugables, multijugador con vehículos y muchos participantes, pero esta vez añaden un modo Campaña para 1 jugador que profundice la trama. Su especialidad son los juegos online, y con este título pretenden crear su franquicia, apostando por lo que ya saben hacer e introduciendo nuevos elementos para diferenciarse del resto. ¿Conseguirán hacerse un hueco entre tanto shooter?
Unreal Engine 3
El motor gráfico de moda en la next-gen vuelve a ser utilizado, aunque esta vez con propósitos diferentes. Mientras que en Gears of Wars y Bioshock mostraba su potencial en escenarios muy recargados gráficamente pero reducidos, aquí ocurre lo contrario, representan en pantalla enormes superficies con edificios, vehículos y muchos personajes. Cantidad en vez de calidad. ¿El resultado? Bien en las distancias cortas, modelos poligonales cumplidores y texturas con una resolución menor para mover el conjunto con fluidez, todo resulta correcto hasta que nos encontramos en campo abierto, mostrando en la lejanía brumosidad y escenarios irregularmente emergentes, el horizonte es el talón de Aquiles del título, factor grave si tenemos en cuenta la importancia que tienen los vehículos y recorrer grandes distancias en el desarrollo.
Esta guerra que nos ofrece Kaos, es sucia y polvorienta. Salvo un nivel del modo Campaña con algo de vegetación, todos los escenarios serán desiertos amarillentos, ruinosos edificios y enrevesadas refinerías. Un dato muy valioso a tener en cuenta, es que podremos entrar en gran cantidad de construcciones, siempre que se encuentre un objetivo dentro, aportando variedad a la escenografía del título. Otro punto positivo es la destructibilidad leve de paredes y ornamentación, nos será imposible derribar un edificio entero, pero saltarán cascotes y ladrillos con el material bélico más potente que tengamos. La espectacularidad viene en el enfrentamiento con vehículos, no tiene precio comprobar como tanques y helicópteros se persiguen mientras van explotando poco a poco debido a la pericia de los jugadores. Jugoso caos.
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