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El diseño de escenarios irá aumentando en complejidad conforme vayamos superando niveles, aunque en ningún caso será laberíntico, de hecho no tendremos el clásico mapa de los Diablo/Baldur's Gate, resultando niveles bastante lineales que a lo sumo requerirán que vayamos abriendo nuevos caminos yendo del punto A al B, para seguir avanzando.
Los enemigos disponibles, salvo contadas excepciones como algunos magos, o los guardias de élite del emperador, no supondrán ninguna dificultad. Como es habitual en la franquicia, los enemigos saldrán de unos generadores que deberemos destruir rápidamente para evitar su excesiva proliferación, siendo el número de estos generadores destruidos por nivel, uno de los parámetros que se tienen en cuenta para determinar el mejor jugador de cada fase, junto al daño inflingido, el recibido, el oro obtenido o la experiencia conseguida.
Debajo de la barra de maná veremos cinco puntos verdes que se irán rellenando y que reflejan la experiencia obtenida. Al rellenarse los cinco contenedores, veremos un aura dorada que rodea a personaje, y que indica que ha subido de nivel, aunque hasta que no finalicemos la fase no podremos subir nuestras estadísticas, algo incomprensible.
A nivel sonoro destaca la banda sonora orquestada, con un toque épico y lúgubre, según el momento, así como un correctísimo doblaje al castellano que siempre es de agradecer, aunque el hecho de que cuando se nos anuncie que nuestro personajes necesita comida, o está a punto de morir, la música desaparezca, crea un efecto algo extraño.
En cuanto a los gráficos, tenemos un apartado sólido, con un motor estable, sin caídas notorias incluso ante los enemigos más grandes, o en las batallas más concurridas. La variedad de entornos, desde exteriores de ciudades, cavernas, bosques, el averno, los efectos de luces, explosiones y partículas, especialmente en los hechizos y en las explosiones que ponen punto y final a la vida de los jefes, son los aspectos más destacables, así como el tamaño de algunos jefes, como el diablo que pone punto y final al título. Seven Sorrows no posee 60 hz, y además no resulta demasiado espectacular en las secuencias ilustradas que nos muestran la historia.
Se ha optado por una perspectiva más cercana a lo visto en los títulos de EA del Señor de los Anillos, más que la clásica cenital de los Diablo y Baldur's Gate, este hecho, así como la interacción con los elementos del escenario, la compra de combos, y la sencilla evolución de personajes, hacen que el título se encuentre a medio camino entre el clásico Hack'n'Slash tipo Diablo y estas adaptaciones de los largometrajes de Peter Jackson.
Concluyendo ya el análisis, debemos decir que nos encontramos ante un título sencillo y directo, quizás demasiado fácil, no tuvimos que reiniciar ningún nivel en ninguna ocasión, acabando a la primera con todos los jefes, y claramente demasiado corto. El tema de la evolución de personajes, la ausencia de inventario, la linealidad, no hacen si no situarlo claramente por detrás de los Champion of Norrath o Baldur's Gate: Dark Alliance, aunque los fans del género agradecerán la salida de este título, que calma temporalmente su sed.
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