
|
La primera de ellas es que en esta ocasión cuando nos dejen casi muertos ya nos estamos obligados a quedarnos en el sitio a la espera de que algún compañero venga a salvarnos, sino que podremos movernos y llamar la atención de nuestros aliados. Evidentemente nos moveremos muy despacio y siempre estamos expuestos a que un enemigo nos aplaste la cabeza, pero sin duda es una gran inclusión que en algunas ocasiones puede sacarnos de un apuro. La otra novedad también sucede en estos últimos alientos de vida, y es que en vez de rematar a un enemigo podremos cogerlo del cuello y usarlo de escudo humano, recibiendo él todos los disparos que vayan dirigidos a nosotros; muy útil también este movimiento. Por supuesto, podemos llevar al enemigo enganchado hasta que el aguante o hasta que nos cansemos de él y simplemente pulsando el botón azul le rompamos el cuello en dos.
El parapetaje fue y es una de las acciones fundamentales que tenemos que realizar si no queremos perecer a los pocos minutos de juego. Este elemento ha sido explotado al máximo en esta entrega gracias a un mayor número de lugares en los que parapetarnos y también a la destrucción total o parcial de todos y cada uno de ellos, excepto de las grandes estructuras metálicas. Si antes escondernos tras una caja o una construcción de madera cuidaba de nuestra vida tan solo durante unos pocos segundos ahora las columnas o estructuras de piedra tampoco serán del todo seguras. No es sencillo ni tampoco rentable acabar con ellas al completo, cosa que por otra parte solo podemos hacer con unas cuantas de ellas, pero sí que es bastante sencillo romper una justa cantidad de ella en su parte superior para dejar al descubierto la cabeza del enemigo y abatirlo de un disparo certero.
Aparte de esto también están presentas nuevos y originales elementos en los que guardarnos de los disparos enemigos, por ejemplo en nuestra estancia en las cuevas tendremos la amigable presencia de unos gusanos de roca prácticamente invulnerables a los disparos y que casualmente son perfectos para cubrir nuestro cuerpo agachado. De esta manera en algunas estancias exentas de lugares en los que parapetarnos podremos servirnos de estas especies cuyo único objetivo es el alimentarse de unas frutas luminiscentes colocadas en lugares estratégicos. En otras ocasiones los parapetos emergen del suelo a modo de estructuras metálicas tras pulsar una palanca o un botón, volviendo abajo tras un tiempo determinado y dejándonos al descubierto, así que tendremos que estar atentos de volver a activarlos en el momento correcto.
La inteligencia artificial también ha evolucionado con respecto a su predecesor, tanto a nivel de los aliados como en cuanto al movimiento y acciones de los enemigos. En cuanto a los primeros ya no dependen tanto de nosotros como anteriormente, ahora se mueven de parapeto en parapeto sin importar que nosotros nos quedemos atrás en busca de munición o deleitándonos con el buen hacer de algunos escenarios. Evidentemente en algunas ocasiones nos esperan, como por ejemplo cuando terminamos un punto de control y debemos dirigirnos hacia otro. Lo cierto es que a pesar de que en la mayoría de las ocasiones somos nosotros los que acabamos con el mayor número de enemigos, su presencia es de gran ayuda, no se limitarán a divisar un objetivo y dispararle aunque esté cubierto, irán cambiando de enemigo en enemigo atacando en la mayoría de las ocasiones a los que se presenten más vulnerables. También se desenvuelven bien a la hora de devolvernos a la vida cuando nos encontramos en mal estado así como también nos buscarán y llamarán cuando estén pasando un mal momento.
Los enemigos por su parte siguen haciendo un uso de la IA igual de bueno que antaño; siempre buscarán el mejor lugar para esconderse, atacarán al miembro del escuadrón que más expuesto esté y no dudarán ni un momento en pisarnos la cabeza cuando estamos medio muertos. A pesar de esto cada uno de los enemigos tiene su propia forma de ataque, así mientras que un Brumak se limitará a acercarse a nosotros para descargarnos toda su metralla e intentar atacarnos cuerpo a cuerpo (debido a su corpulencia que le impide parapetarse) un Locust normal siempre intentará esconderse e ir acompañado de otros cuantos de su gremio.
PÁSALO >>
Compartir
|

|