Análisis
La amenaza llega a casa
La secuela del shooter con más éxito del catálogo de Xbox 360 por fin llega al mercado, ¿podrán superar Marcus Fénix y sus compañeros otro ataque de los locust?
Por Pablo Cruz Delgado
| Publicado el día 10/11/2008 07:02
Como siempre, las acciones de nuestros contrarios dependen en gran parte del nivel de dificultad en el que estemos jugando; así "Informal" y "Normal" son ambos unos modos bastantes asequibles para el jugador medio, pudiendo superarlos con relativa sencillez. En "Elevado" ya se complican las cosas, con un mayor daño por parte de los enemigos cuyas acciones son más frenéticas y están más cuidadas; "Locura" sigue siendo la dificultad que batir por todo jugador de Gears of War 2, siendo un auténtico reto superarlo, además de extremadamente divertido en cooperativo.
Las acusaciones vertidas por un gran número de jugadores sobre la primera parte en la que le recriminaban a Epic un ritmo de juego demasiado pausado han sido escuchadas. Esta secuela es mucho más frenética, derrochando acción por todos los costados y dejando escasos momentos de tranquilidad en su desarrollo.
Bestiario y arsenal mejorados
También se ha renovado el elenco de Locust a los que tendremos que hacer cara a lo largo de la aventura. En primer lugar tenemos presentes a los Brumak, unas ingentes bestias que van armadas con una ametralladora, un gran lanzacohetes y que además son dirigidas por Locust menores, ya que según parece son bestias algo torpes.
También tendrán un mayor peso dentro del juego los Reaver, unas monturas sobre las que van dos Locust y que nos pondrán en aprietos en diferentes partes de la aventura debido a su gran velocidad y a la gran potencia de fuego que poseen. Otra de las nuevas monturas son los Bloodmounts, unas aberrantes fieras sobre las que va montado un enemigo armado y que además intentarán atacarnos cuerpo a cuerpo; para acabar con ellas tendremos que acabar, evidentemente, tanto con la montura como con el jinete Locust. También están presente los sacerdotes de la horda, enemigos muy poderosos y rápidos que normalmente nos atacarán con una mortal metralleta y con las granadas de tinta, las cuales explicaremos más adelante.
Aparte de todos estos nos encontramos con bestias grandes y torpes que portan lanzagranadas o gran ametralladoras, así como con enemigos menos corpulentos armados con lanzallamas y todo tipos de armas. La combinación entre enemigos más pequeños y ágiles con bestias de mayor tamaño y de una potencia de fuego descomunal es mortal en los niveles de dificultad avanzados.
A nivel de armas están disponibles las propias de las CGO, la mayoría renovadas y mejoradas, y las que portan nuestros enemigos. El homónimo del rifle Lancer en el bando contrario es ahora el rifle Hammerbust, realmente mortífero. En las pistolas el número asciende a tres con el arma reglamentaria de la coalición, la pistola Gorgon, que dispara a través de mortales ráfagas, cuatro por cargador y, por último, la pistola Boltok, una especie de Magnum que a pesar de tener un cargador de tan sólo seis balas tiene una potencia de fuego descomunal.
Otras novedades son el lanzallamas, la ametralladora Mulcher y el mortero. Estos dos últimos no ocupan lugar en nuestro arsenal, ya que debido a su gran peso los cogeremos para usarlos y los soltaremos cuando ya no los necesitemos. Siguen presentes otros como el arco explosivo, el devastador martillo del alba (el cual aparecerá casi al final de la aventura), el lanzagranadas o el rifle de francotirador. No podían faltar las granadas de fragmentación a las que se han unido las de humo y las de tinta; siendo estas últimas un arma realmente útil, ya que infecta un área determinada de un gas venenoso que puede dejarnos muertos en cuestión de segundos.
El número de armas que podemos llevar encima sigue siendo de cuatro, normalmente dos grandes como por ejemplo un rifle y una escopeta combinadas con una pistola y un tipo de granada. La recarga activa sigue presente, brindándonos balas mortíferas si la realizamos bien y haciéndonos perder un tiempo muy valioso si recargamos en un mal momento. El medidor de vida también sigue representado con el augurio carmesí, que se irá intensificando conforme empeore nuestro estado de salud.