Análisis
Destroyed Beauty
Marcus Fenix y el escuadrón Delta desembarcan en PC con un port, mejorado y ampliado, de su gran éxito en Xbox 360. El exterminio de los Locust puede reanudarse.
Por Álvaro Cristobal Alonso
| Publicado el día 29/12/2007 16:27
Básicamente la estrategia a seguir en casi todos los combates contra los Locust es buscar un buen escondite en el que ponerse a recaudo de sus disparos y, o bien esperar a que recarguen, o ir por un lateral para sorprenderles, idear una buena estrategia conjunta que los pueda neutralizar, utilizar alguna de las armas especiales a nuestra disposición, etc. Las posibilidades son muy altas y gracias a los sensacionales mapas que han ideado los programadores de Epic, junto con la gran espectacularidad del juego hacen que continuamente estemos jugando a uno de sus títulos que se quedan en la retina.
No obstante no siempre cualquier estrategia puede funcionar ya que nuestros enemigos, pese a su aspecto salvaje, toman decisiones acertadas rápidamente, gracias a una inteligencia artificial muy bien trabajada. Además no siempre están esperándonos o avanzando hacia nuestra posición. Fácilmente pueden salir bajo tierra por los Agujeros de la Emergencia, que debemos tapar inmediatamente con una granada o un arma similar para que no aumenten los problemas. Gracias a todo esto Gears of War es uno de los juegos más rápidos, adictivos y divertidos del género, más teniendo en cuenta que algunos de los pequeños fallos de su desarrollo que se encontraron en la versión de Xbox 360 se han pulido para esta versión.
La gran variedad de situaciones es tal que, según avanzamos, se van experimentado nuevas estrategias y formas de vencer a los diversos enemigos, así como aprendiendo el uso de las diferentes y variadas armas a nuestra disposición. Por ejemplo, hay enemigos como la Ciega Berseker con los que es imposible herir excepto con el Martillo del Alba, una poderosa arma que fija a un satélite para lanzar un misil; con los Infames, en cambio y dada su alta resistencia a las balas, lo mejor es acercarse sigilosamente para destrozarles con la motosierra que tiene incorporada la Lancer, nuestra ametralladora casi por defecto. Al respecto cabe mencionar que el juego es bastante ?gore? aunque la sangre tiene un aspecto un poco extraño y además el juego carece de un medidor de salud como tal: a medida que recibimos daño, lo cual es muy habitual y nuestro personaje resiste más bien poco, el logo del juego se va haciendo más grande en pantalla, pudiéndose recuperar la vitalidad con solo descansar unos segundos.
Por otra parte el desarrollo de Gears of War, tanto en esta versión como en Xbox 360, solo nos permite llevar cuatro armas a la vez, por lo que su elección es un punto muy a tener en cuenta a la hora de comenzar las diferentes misiones. Las más útiles en la gran mayoría de misiones son la mencionada Lancer, gracias a su alto poder destructivo y su alta velocidad de disparo junto con el Rifle de Francotirador, idóneo para las distancia largas. En cambio para las cortas contamos con una recortada, varias pistolas, torretas, etc. También cabe destacar una muy versátil con un aspecto de arco pero con punta explosiva, perfecta para disuadir a algunos enemigos o realizar ciertas emboscadas.
Todas estas armas cuentan con una especie de minijuego para recargar sus balas, bastante sencillo y divertido que consiste en acertar en un pequeño punto mientras que una barra se va desplazando, muy similar a los juegos de golf. En los niveles más avanzados, en los que los ataques Locust no cesan estos leves segundos que podemos ganar al recargar correctamente pueden ser vitales.