Análisis
Días de Guerra
El "Emergence Day" ya está aquí. Uno de los juegos más esperados de la nueva generación ya está en nuestras tiendas dispuesto a cumplir con las espectativas y a arrasar en ventas.
Por José L. Ortega López
| Publicado el día 17/11/2006 17:25
La jugabilidad es el aspecto que determina el 80% de la calidad de un juego, y Gears of War obtiene una matrícula de honor en este aspecto. Pese a que el comienzo de la aventura puede resultar algo lento y pesado, a partir del final del primer acto los niveles de acción y frenetismo se disparan a unas cotas altísimas. Eso hablando del modo historia, no hay que olvidar el modo online a través de Xbox Live, del cuál os hablaremos a fondo más adelante, que garantiza horas y horas de diversión.
Gears of War es un shooter táctico en tercera persona. Se ha llegado a catalogar a este juego como Survival Horror, pero ésto es un craso error. Pese a que nos enfrentamos a seres bastante psicodélicos e imponentes, en ningún momento pasaremos miedo, ya que a lo largo de la aventura hay, como mucho, un par de sustos.
Queremos remarcar que nos encontramos ante un shooter táctico. La estrategia será primordial a la hora de cumplir con éxito la misión. Hay que medir con cautela cada paso, observar lo que hay después de cada pared, de cada esquina. Los escenarios están llenos de elementos que nos sirven para cubrirnos y así recorrer el mapeado caminando entre punto y punto con el fin de obtener la mejor posición para hacer frente a las hordas rivales. Ya sea con rocas, pilares o bancos, cualquier cosa es útil para agacharse y tomar un respiro o la mejor posición para poder sobrevivir a los ataques enemigos. Olvidáos de ir "a saco" porque acabaréis en un baño de sangre. Recular y pensar cuál es el mejor lugar para el ataque es imprescindible. El componente estratégico es altísimo, no al nivel de los Rainbow Six, ya que la acción predomina, pero se le acerca utilizando la mitad de movimientos.
La variedad en los objetivos de las misiones no es muy alta, aunque es suficiente y llega a resultar algo secundario, ya que debido a lo intenso que resulta de principio a fin, el resto queda relegado a un segundo plano. Las tareas que se nos encomendarán son de lo más divergentes y sirven para que la monotonía nunca aparezca. Huir de una zona en concreto, defendernos de una emboscada enemiga, cubrir desde una posición elevada a nuestros compañeros, escapar en un junker y un largo etcétera de situaciones que dan vida a la aventura. En ocasiones, el grupo se dividirá en dos. Previamente a esto, se nos dará a elegir por qué camino avanzar, izquierdo o derecho. El camino que se elija tendrá distintas consecuencias a la hora de la acción, ya que siempre hay un camino más largo y más habitado de enemigos que el otro.