Los enemigos a los que tendremos que hacer frente no son muy variados, pero sí lo suficiente para que no acabemos cansados de ellos. Además, cuentan con una inteligencia artificial altísima, incluso en el nivel de dificultad más bajo, les veremos cubrirse, cambiar de posición, atacar en grupo, etc. Aparte de los Locust por defecto, quienes son los más fáciles de acabar, hay otros rivales que nos pondrán en más de un apuro, como los infames, seres que al morir explotan, los boom-boom, robustos y muy poco inteligentes que atacan con un lanzamisíles devastador, los Theron, una raza avanzada de Locust más inteligentes que dan órdenes y atacan con un arco explosivo, o los Kril, especie de murciélagos que acaban en décimas de segundo con la vida de aquel que entre de noche en una zona mínimamente oscura. También hay otros seres algo más grandes en tamaño, aunque sólo nos lo encontramos una vez en el juego, se echa en falta enemigos de más imponente altura a lo largo del juego. No hay que olvidar a las agobiantes berseker, agobiantes seres que son ciegos, pero tienen un alto olfato y oido para cazar a su presa. Cualquier mínimo ruido le es suficiente para el ataque y son inmunes a los disparos con armas de fuego.
Como antes os comentábamos, Marcus Fénix puede dar órdenes a sus compañeros de equipo. Éstas se ejecutarán pulsando el botón LB junto con otro predeterminado. Cada uno de los botones por defecto sirve para realizar una imposición, como atacar, alto el fuego o reagruparse. Cuando nos quedemos sin munición, para recargar más rápido podemos hacer uso del botón RB, cuando el protagonista se quede sin balas aparecerá una barra, y en dicha barra un punto, si pulsamos el botón mencionado en el momento que una raya pase por dicho punto, Marcus recargará más rápido y las balas harán el doble de daño, si por el contrario se ejecuta mal esta acción, tardará más en cargarse el arma, lo que puede dejarnos más expuestos a ataques enemigos. El resto de los botones cumplen con un uso sencillo del pad. El botón A es el más usado, ya que sirve para resguardarnos en una pared, saltar un obstáculo, recoger munición o, si se deja pulsado, correr agachado. Cuando esto último suceda la cámara se situará en la parte de atrás del jugador, a ras de suelo, dotando la escena de un nivel cinematográfico que queda perfecto. Con el gatillo derecho se dispara y con el izquierdo se lanza la granada si está seleccionada. Para escoger un objeto hay que abrir el inventario con los botones de dirección.
El abanico de armas no es extensísimo, pero más que suficiente. Simples revólveres, escopetas, granadas de fuego, humo, rifles de francotirador, arcos explosivos, lanzagranadas o ametralladoras. Ésta última, tiene una función secundaria bastante divertida, ya que si se pulsa el botón B, se activa la sierra mecánica que lleva incorporada, ideal para descuartizar en pedazos a enemigos situados a corta distancia.
Como veis, el nivel jugable de Gears of War está a la altura, y el nivel de frenetismo no cesa en ningún momento. Pese a que a muchos le pueda parecer escasa la duración del modo campaña, ya que en unas diez horas está finalizado, es altamente rejugable, ya sea por los varios niveles de dificultad o por el modo cooperativo que ahora os contaremos. Por no mencionar las increíbles posibilidades de diversión que aguardan a través de Xbox Live.