A OTRO NIVEL
Gráficamente, Gears of War está a un nivel diferente a todo lo visto tanto de Xbox 360 como del conjunto de consolas de nueva generación. Sólo hace falta mirar las fotos y especificar que en absoluto están retocadas para comenzar a entender la labor realizada por los chicos de Epic en este punto.
Partiendo de una excelente base, el motor gráfico de la casa Unreal Engine 3.0, el equipo capitaneado por Cliff Bleszinski, ha creado un mundo con una enorme personalidad y gusto. La arquitectura de la que hacen gala los edificios es una mezcolanza de gótico tardío, renacentista e isabelino con ciudades post industriales, construcciones comunistas y aires industriales. Recalco los estilos porque la perfecta recreación de estos (desde arcos a dinteles, pasando por contrafuertes, ventanales o enrejados, por citar escuetamente alguno de los elementos) y su unión hacen que simplemente recorrer los escenarios sea un espectáculo para los ojos.
Por cierto, la ambientación nos recuerda, irremediablemente, al mundo creado por los chicos de Games Workshop en Warhammer 40.000, muy similar en su aspecto gotico-postindustrial. Aunque el mayor parecido lo encontraremos en el diseño de los personajes, con esas medidas desproporcionadas de brazos hipermusculados, cuellos de toro y complexión más recia de lo humanamente soportable.
La estética, tan peculiar como fascinante, da paso a un entorno gráfico sin parangón. La calidad de las texturas tanto de escenarios como de personajes nos dejará frecuentemente con los ojos tan abiertos como la boca en una muestra de absoluta incredulidad ante el espectáculo que tenemos delante de nuestras narices. Y si tienes una televisión que soporte una resolución de 1080i, sencillamente no hay palabras adecuadas para describirlo.
Texturas excelentes, una iluminación muy cuidada, una tasa de frames constante y una fluidez endiablada, así como la práctica inexistencia de los habituales fallos gráficos como popping (aparición repentina de figuras), dientes de sierra o clipping (atravesar objetos sólidos) excepto enmomentos muy puntuales, hacen que gane en solidez.
Mirar de cerca los rostros de los Gears, surcados de arrugas y cicatrices, incluso con frentes perladas de sudor, que transmiten tan sólo de un vistazo las sensaciones virtuales de los personajes, significa tener que reconocer la maestría de Epic y la superioridad de su Unreal Engine 3.0 sobre el resto de motores gráficos existentes (a excepción de Crisis, que todavía no ha salido y aun le faltan muchos meses de cocción).
Si la piel parece muy real (lejos de las plastificadas carnes de la mayoría de los juego del mercado), las armaduras de los Gears no van a la zaga, repletas de detalles de gran calidad y muy trabajadas. Además, las diferentes armas que porten los soldados estarán fielmente reflejadas en la indumentaria.
Por otra parte, al igual que el vídeo mató a la estrella radiofónica, GOW ha matado a las escenas pregrabadas y renderizadas. La calidad de las secuencias cinemáticas, realizadas con el propio motor del juego, nos dejarán, literalmente, estupefactos por su calidad. ¿Esto en que afecta al jugador? Primero elimina los tiempos de carga de las secuencias intermedias y segundo, ocupa menos memoria, por lo que no tenemos que andar con engorrosos cambios de DVD. Antes de terminar de hablar de las secuencias intermedias, he de mencionar un pequeño fallo de estas escenas: estés equipado con las armas que estés equipado, cuando seas espectador de alguna secuencia, tu personaje siempre llevará en la mano la misma.
Poco más se puede añadir respecto al apartado gráfico: texturas sublimes, efectos de luces geniales, una recreación del agua sensacional, poligonación excelsa (adiós a las aristas), sensacional recreación de los escenarios, personajes (tanto amigos como enemigos) muy conseguidos. Una palabra lo define: ESPECTACULAR.