Análisis
Amarás a Euclides
Geometry Wars fue la gran sorpresa del servicio de descargas de Xbox Live y ahora llega con su propia versión para Nintendo DS.
Por Julio Montealegre Laforet
| Publicado el día 13/12/2007 12:28
El modo propiamente llamado Retro Evolved ofrece la misma versión ya conocida, en un escenario rectangular y con la mecánica de otras versiones, sin elementos novedosos o añadidos. Pero para la ocasión, y dado que se trata de un título con distribución comercial habitual y a precio de novedad, Kuju ha ideado toda una modalidad llamada Galaxias, con más de 60 fases por superar a modo de planetas, y con importantes novedades en la jugabilidad, que atañen tanto al devenir de las partidas como al sistema de puntuación de las mismas. Todo un añadido de gran importancia que se alza como modo principal del cartucho, y que es de hecho el que más horas nos roba de ocio ya que superarlo por completo (no digamos ya hacer puntuaciones altas y dignas de mención en los ránkings) es francamente complicado.
Galaxias está formado por nueve sistemas planetarios, cada uno con un puñado de planetas. Las bases de la jugabilidad son las mismas a las del clásico Retro Evolved: sobrevivir en un pequeño recinto mientras haces el mayor número de puntos posible. Sin embargo, se ha modificado el sistema de puntuación para convertir cada partida en una verdadera caza de las denominadas geoms. Cada vez que un enemigo es eliminado, deja caer una pequeña forma geométrica amarilla llamada geom. Estas figuras son de distintos tipos según la importancia del enemigo y, al pasar cerca de ellas y recogerlas, cumplen dos funciones: la de subir nuestro multiplicador de puntos hasta un máximo de 150, y la de servir de moneda de cambio para ir desbloqueando nuevos sistemas y planetas, además de mejoras. Es decir, para hacer grandes puntuaciones no nos basta con matar a todo lo que se me menea por la pantalla, también tenemos que movernos hábilmente recogiendo las geoms. Además, cada cierta cantidad, conseguimos vidas extras y bombas que se convierten en imprescindibles en los niveles más avanzados.
Otro añadido muy importante es el de los drones. Antes de empezar cada nivel hemos de elegir cual de los drones disponibles queremos que nos acompañe y ayude en la infructuosa misión de sobrevivir. En forma de pequeño dispositivo en torno a nuestra nave, cada dron tiene una función distinta. Hay uno que dispara en nuestro dirección, otro justo en la contraria, otro orbita alrededor destruyendo todo lo que toca, uno recolecta geoms, otro dispara de forma selectiva, etc. La elección del dron es de vital importancia según el tipo de pantalla, y puede determinar de forma decisiva el transcurso de cada partida y su puntuación final. Además, una vez hayamos desbloqueado un dron previo pago de cierta cantidad de geoms, al hacer uso de él va ganando experiencia, subiendo su nivel y siendo cada vez más eficiente. Subir el nivel de todos ellos y aprender a aprovechar sus particularidades lleva muchas horas, pero la recompensa merece la pena.
Otras particularidades de este a primera vista simple modo Galaxias, es la variedad de pantallas así como de enemigos. Hay fases que son un simple campo de batalla rectangular, pero otras incluyen objetos móviles, pasillos, grandes torbellinos que desplazan todo o ráfagas de asteroides rojos que nos masacrarán al mínimo despiste. Esta diversidad se suma a la de los enemigos, que van de los básicos Wanderer que se mueven de forma aleatoria hasta los Gravity Well que devoran todo a su paso hasta explotar. También hay serpientes que llenan el escenario, otros que se defienden de nuestra ametralladora , etc. Un festival de formas y ataques que en los planetas de mayor difícultad nos llevará hasta las mismas puertas del abandono si lo que queremos es conseguir la medalla de oro. Porque otro de los incentivos para jugar es que cada pantalla tiene por desbloquear tres medallas: bronce, plata y oro. Todo depende de nuestra puntuación, y el premio son un buen puñado de geoms para desbloquear nuevas pantallas y mejoras.
En conjunto, los añadidos como el sistema de puntuación y los drones convierten al simple Retro Evolved de Xbox 360 en un juego mucho más profundo y dinámico, también gracias a la importante diversidad de retos y al mayor número de naves enemigas. Kuju ha logrado convertir un simple minijuego en todo un cartucho cargado de posibilidades y gracias a ellas no duele tanto desembolsar el dinero que cuesta en las tiendas.