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Gottlieb Pinball Classics
Un pedacito de historia de las máquinas del millón
La llegada de juegos de pinball en portátiles ha sido una constante, especialmente desde la salida de Game Boy Color, y acentuado en Game Boy Advance. El enfoque habitual de estos títulos consistía en tomar prestados personajes y ambientaciones de franquicias clásicas de consola, para crear unos sencillos títulos que consiguieran retener aspecto principales de los juegos estándar en los que estaban basados. De esta forma podíamos disfrutar de pinball de Sonic, Mario, Pokémon, y en Nintendo DS, incluso de Samus Aran.
El género en PC, donde se ha movido con más soltura, gracias especialmente a juegos como Pinball Fantasies, Pinball Illusion, adoptó un enfoque más cercano al de las mesas reales, aunque con las libertades creativas que permitía un soporte digital, respecto a las limitaciones físicas de las máquinas del millón clásicas. De esta forma se amplió la espectacularidad visual de las máquinas, la posibilidad de acceder a mesas que se relacionaban directamente a través de pasillos y pasadizos con la pantalla principal, y se consiguió evolucionar más allá de los orígenes en recreativos, un género que pese al paso del tiempo, cuenta todavía con un fiel reducto de seguidores.
El regusto por la recreación de clásicos en nuevas plataformas ha llegado también al mundillo de los pinball, aunque en este caso lo que se realizaba eran compilaciones y emulaciones de las mesas reales más populares de los más afamados fabricantes. La potencia de PlayStation Portable le permite recibir de esta forma Gottlieb Pinball Classics, un título realizado por Farsight Studios y distribuido en España por Proein, que reúne una serie de mesas que van desde el año 1932: PlayBoy, a 1993: Tee'd Off. Se ha grabado el sonido real de las mesas, y se ha cuidado al extremo el parecido con los originales, lo cual limita hasta cierto punto la mencionada evolución que las consolas y compatibles permitían, aunque en este caso el enfoque sea bien distintivo, a modo de ejemplo práctico de historia de las máquinas del millón, con las evoluciones que el paso de los años y la pericia de los diseñadores permitían.
El control de un juego como un pinball es bien sencillo, el pad analógico servirá, pulsando hacia abajo, para lanzar la bola, mientras que la pulsación a los lados del mismo será utilizada para zarandear (tilt) la mesa. Manejaremos los flippers derecho e izquierdo con los botones L y R, mientras que los botones frontales triángulo y círculo, servirán respectivamente para activar/desactivar los letreros de puntuación, vidas y créditos, así como alternar entre las seis cámaras diferentes. Start dará paso al menú de pausa, y Select cambiará entre las vistas horizontales, y verticales, esta última modifica el tipo de control, al ser menos accesibles los botones L y R y hace que debamos golpear los flippers con aspa y triángulo.
Dentro de las cámaras que podremos seleccionar disponemos de algunas dinámicas, o sea, que incluyen scroll de la pantalla para seguir la acción, otras que nos muestran la mesa desde una perspectiva cenital, de forma fija, diferentes ángulos y niveles de zoom, aunque en nuestro caso, preferimos la cámara dinámica inicial. Respecto a la elección de vista horizontal o vertical, tras probar un par de veces esta última, pese a tener que coger la consola de forma no habitual y taponar fácilmente los altavoces inferiores, debemos decir que el enorme campo visual, y la mayor adaptación a la estructura vertical de las mesas, la hace convertirse en prácticamente indispensable, aunque en este aspecto, y como en cualquier otro tipo de elección, serán los gustos particulares de cada jugador los que motiven la decisión final.
Antes de entrar de lleno en los modos de juego que incluye el título, pasemos a describir por encima como responde la bola, su física, las posibilidades que nos ofrecen las diferentes mesas, para que os hagáis una idea más precisa de lo que nos espera.
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