Análisis
Nacer para morir
La saga Gradius vuelve a la actualidad con una entrega para WiiWare que nos demostrará de qué pasta estaban hechos los jugadores de los 80
Por satsuinohadou
| Publicado el día 12/08/2009 09:47
La evolución de las naves incluye velocidad de desplazamiento, misiles, disparos dobles, láser, disparos múltiples y escudos. En función de la nave seleccionada podemos contar con otros tipos de armas como láser doble, disparos delantero y trasero simultáneos, bombas aire-tierra, láser de ondas y disparos verticales entre otros.
Ya desde un principio nos damos cuenta de que el juego nos ofrece pasajes de anteriores entregas y de hecho el primer nivel ha sido repetido hasta la saciedad en las primeras versiones de la serie e incluso en Parodius. La mezcolanza de escenarios, enemigos y jefes unida al clasicismo extremista del juego nos hace revivir nuestras primeras experiencias con la saga. La dificultad resulta brutal y tras unos cuantos escarceos infructuosos decidimos toquetear el apartado de opciones, bajar la dificultad hasta el nivel más permisivo e incrementar el número de vidas de cada "Continue" hasta siete (el máximo que permite el juego). Aún así vemos cómo superar cada una de las cinco fases resulta un desafío excepcional. Como mencionábamos anteriormente si perdemos la inercia y morimos, las cosas se pondrán muy complicadas al perder todas las ventajas de Vic Viper.
James Burton, el piloto de Vic Viper que ya sobrevivió a otro ataque alienígena junto al Dr. Venom, el creador de nuestra nave, tiene ante sí una misión prácticamente imposible. Se ha perdido el contacto con el planeta Antichthon. Por lo que parece el ordenador central del planeta ha sido infectado por los bacterianos. Venom y Burton vuelven a unir fuerzas para superar una nueva crisis.
En las diferentes fases aparecerán naves que nos atacan en oleadas de movimientos orgánicos, rememorando clásicos como Galaga, aunque modificando la dirección de avance, torretas de disparo instaladas en los límites superior e inferior de los niveles que se desarrollan en cavernas, ingenios que nos atacarán desde la espalda, elementos orgánicos de los escenarios que nos cierran el paso y un conjunto de jefes que cuentan con un punto débil instalado normalmente en un núcleo muy bien protegido. La dificultad del juego nos ha recordado mucho a la de Megaman 9, rayando lo permisible por muchos jugadores. Para unos pocos este título será un regalo, mientras que para otros será directamente una "rayada" o un recuerdo de otra época que quizás no deseen revivir. Gradius ReBirth es más excluyente que Contra ReBirth y eso es mucho decir cuando nos referimos a dos sagas míticas por su exigencia.
Gradius ReBirth cuenta con dos modos de juego y ninguno de ellos incluye soporte para multijugador. Tenemos a nuestra disposición la aventura principal y el modo "Score Attack" que nos desafía a superar la mayor cantidad posible de niveles mientras acumulamos una ingente cantidad de puntos. Podemos salvar nuestra partida y acceder a tablas de clasificación en línea a través de la Conexión WiFi de Nintendo.
Pese al clasicisimo exagerado de Gradius ReBirth y las comparaciones que hemos establecido con Megaman 9 debemos decir que los apartados técnicos se sitúan más cerca de una producción de 16 bits que del acabado de los videojuegos de 8 bits. Destacan principalmente los jefes finales y los efectos de algunos escenarios, pero en ningún caso podemos decir que aún con el enfoque de clasicismo en mente, la producción resulte visualmente impactante. Algunos de los shoot'em up espaciales de Super Nintendo como Axelay resultan más innovadores con niveles con perspectiva tridimensional gracias al chip MD7, scalling y rotaciones. En cualquier caso se trata de un ejercicio de nostalgia que encaja perfectamente con la filosofía del producto, aunque se sitúe un paso por detrás de lo visto en Contra ReBirth.
El sonido también nos ofrece nostalgia por sus cuatro costados. El diseño de las melodías y efectos cuadra a la perfección con lo que recordamos de las mejores versiones y dadas las limitaciones de espacio de las descargas de WiiWare no tenemos nada que criticar especialmente.
Concluyendo el análisis debemos decir que Gradius ReBirth es un juego clásico hasta el extremo y con una dificultad superlativa. Mientras que Contra ReBirth tenía más papeletas para divertir a un grupo de usuarios más amplio, el público objetivo de Gradius ReBirth resulta mucho menor, aunque aún así se convierte en un clásico a tener en cuenta dentro del servicio de descargas digitales de Wii.
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NUESTRA VALORACIÓN
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Gráficos
Konami nos presenta un motor bidimensional excesivamente clásico. No supera nada que podamos ver en Super Nintendo
67
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Sonido
La banda sonora y los efectos de sonido nos trasladan a la década de los ochenta, aunque con un acabado ligeramente actualizado. Lagrimillas al poder
75
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Jugabilidad
El enfoque del título no puede ser más clásico y fiel a las primeras entregas, lo cual no es del todo malo
80
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Diversión
La dificultad del juego es tan sumamente exagerada que muchos jugadores tirarán la toalla sin llegar a exprimir el título
70
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Alternativas
Star Soldier R ofrece un enfoque menos completo y fiel al género
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Transportarnos a nuestra juventud y rememorar la dificultad que imperaba
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Es tan sumamente desafiante que resultará excluyente
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Nota final
Una dificultad exagerada, una jugabilidad excesivamente clásica y un motor técnico algo pobre restan brillo a esta fórmula
70
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¿Cómo se puntúa en VJ?
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