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Grand Theft Auto IV: The Lost and Damned
La ciudad que nunca duerme tranquila
Grand Theft Auto IV se ha convertido en uno de los juegos más populares de la presente generación, y a nadie le extraña: un guión a la altura de una serie de HBO, unos gráficos despampanantes y montones de misiones para hacerlo durar mucho tiempo, sumado a un multijugador de lujo...¿Alguien puede quejarse? Sí, lo cierto es que sí. A GTA IV no le han faltado críticas feroces, y no sin buenas razones. ¿Dónde han ido todas las opciones divertidas de San Andreas? ¿A qué viene este giro hacia la seriedad? ¿Se tomó Rockstar demasiado en serio a sí misma? Tal vez fuera la hora, pues, de enviar a estos pedantes a pastar y comprarse Saints Row 2, que es todo lo colorido, divertido y desenfadado que no es GTA IV.
Sin embargo, todas estas quejas no importan a Rockstar, porque ellos han vendido, y mucho. Era cuestión de tiempo antes de que una expansión descargable le diese algo más de duración al juego, pero fue una grata sorpresa saber que no se inflaría la historia de Niko Bellic, sino que empezaríamos a tratar con un nuevo protagonista, un motero judío llamado Johnny Klebitz. Pues bien, la jugada le ha salido perfectamente a Rockstar, y de hecho este pack de misiones, con su pequeña historia, supera las expectativas que pudiéramos tener. ¿Por qué? Pues porque es en conjunto mejor que la campaña principal GTA IV. Las razones:
Primero, Rockstar ha decidido dejar de lado toda la faceta del juego relacionada con lo que podríamos llamar “simulador de vida aburrida”. Ya no te llama el estúpido de tu primo en medio de la misión para recitarte un poema ("Oh, Niko, Niko, soy Roman y soy tu amigo, primo") ni requieren que tengas grandes relaciones sociales para desbloquear ayudas. Johnny pertenece a una panda de moteros que no exigen que vayas a jugar al billar con ellos, basta con usar el móvil para conseguir amigos que luchen contigo o armas a mejor precio. Y claro que las opciones de hacer el pelele por Liberty City con un pelmazo a cuestas siguen ahí, pero ahora son opcionales de verdad. Sin embargo, se han preocupado de poner minijuegos nuevos, aunque sigan siendo tan irrelevantes como antes.
Segundo, The Lost and Damned tiene un sistema de guardado a mitad de misión. Una de las peores cosas de GTA IV era morir y tener que repetir todo el maldito recorrido de cada misión para llegar a la parte de la misión en la que se encuentra todo el meollo. Ahora las misiones están partidas en dos, y si morimos en la segunda mitad podemos reiniciar desde el checkpoint.
Tercero, The Lost and Damned tiene un sentido de la espectacularidad dignísimo, y mientras que la mayoría de misiones de GTA IV eran distraídas pero poco impactantes (sobre todo ese final anticlimático y ridículo), en esta expansión han sabido hacer buen uso de las posibilidades que da Liberty City, especialmente hacia el final vamos a ver explotar muchas cosas.
Y cuarto, y lo más importante.The Lost and Damned es, fundamentalmente, más divertido. Punto pelota. La importancia que se da a la conducción de las motos (muy mejorada) suma tanto en espectacularidad como en manejo y en carisma. Es mucho mejor que llevar los taxis del primo idiota.
PÁSALO >>
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