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Si sueles ver el telediario sabrás que últimamente hay muchas bandas de albano kosovares actuando de manera delictiva. La guerra y los conflictos políticos han dividido naciones y han dejado muchas armas y pocos escrúpulos en las calles. Ahora se exportan criminales, ya que en su país de origen no hay nada que robar. El peligro viene del Este. El criminal más chungo es el que va en chándal. ¿Que por qué? Es obvio, el hábito hace al monje. Un criminal con ropa deportiva barata no se anda con remilgos, no le importa ensuciarse con tu sangre, no tiene escrúpulos, busca hacer lo que sea para salirse con la suya. Y en la compañía de la gran R lo saben, y por eso han definido a Niko así, un hombre con mucho que ganar y poco que perder, porque su alma llena de cicatrices ya la perdió en la guerra.
La ley es la ley
Después de los múltiples problemas legales sufridos con Bully y con Manhunt 2, denoto cierto descenso en el nivel adulto por parte de los desarrolladores. No digo que el juego no sea para mayores de dieciocho años, que lo es, ni que sea una declaración al buen rollo y al flower power, que no lo es, sino que conociendo sus anteriores trabajos pienso que no han implementado todo su afán creativo en las misiones y sus posibilidades.
Los guiños pasados como los consoladores encontrados en los baños masculinos de las comisarías de San Andreas podrían provocar una publicidad negativa como han sufrido los dos juegos comentados anteriormente. Ya van a tener suficiente mala prensa como para alimentarla con detallitos de esta índole. Por todo esto noto un nivel inferior de crudeza del que nos tenían acostumbrados, no pido que se llegue a los extremos de un cómic de Garth Ennis, pero si un puntito más de mala uva que me viene a la cabeza al recordar a sus sucesores.
Pero lo que hay es suficiente para los paladares más exigentes y las extorsiones, robos, ejecuciones, conspiraciones, asesinatos y homicidios (cuántos peatones se habrán cruzado en mi camino sin mirar) están a la orden del día y harán de tu expediente delictivo la envidia de Tony Montana. Niko es un ser despreciable, violento y malencarado, pero todos sabemos que tiene su corazoncito, es víctima de las circunstancias, es la persona inadecuada en el momento inoportuno, o por lo menos así limpiamos nuestra conciencia.
Liberty City
Si Nueva York es la ciudad que debería ser visitada dos veces, Liberty City debería serlo tres. En el incipiente GTA III recorrimos sus calles, en lo que sería el gatear de un niño en los sandbox (o como llaman los yankees a los juego tipo GTA). Con la saga ya consagrada, volvimos a visitar nuestra ciudad favorita en la portátil de Sony con el apellido Stories, demostrándonos Rockstar que no había limitaciones para su dominio de la programación. Ahora volvemos como unos inmigrantes. Con Niko todo ha cambiado, todo es diferente. Él pisa por primera vez la tierra prometida, y tú lo redescubrirás todo de nuevo a su paso. Sí, son las mismas calles, pero la ciudad ha evolucionado, no es la misma que recorrimos en octubre de 2001. Esa sensación de turista que no quiere perderse ningún monumento ni obviar cualquier tesitura nos embriagará en las primeras horas de juego. Para Niko es el Edén, allí donde cosechará fama y fortuna, donde relatarán sus hazañas a su prole. Para ti será igual, serás ese visitante que vuelve para recordar sus años mozos, para revivir su juventud. Tu Volver a empezar de Garci. Intentarás interactuar con todos los elementos del escenario solamente para comprobar que se puede hacer, llamarás a tus amigos para comentarles la misión por la que vas o cómo terminaste ese nivel que a todos se les atraganta.
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