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Grand Theft Auto IV

Xbox 360



Análisis

Granujas de medio pelo

GTA IV tururú, todo hypeado lalala

Por Quetzal | Publicado el día 25/09/2008 00:33

La jugabilidad de GTA IV no necesita mucha explicación, pues ha sido explicada de sobras. A ver, ya nos lo conocemos todo por anteriores juegos: roba coches, huye de la policía, asesina a gente, compra perritos calientes y roba más coches y asesina a más gente. En una estructura no lineal, cada cual va encargando misiones que vamos resolviendo mientras todo a nuestro alrededor explota en la enorme ciudad de Liberty City.

Pero, ¿qué innovaciones y añadidos presenta GTA IV? Desgraciadamente no son muchos ni muy buenos, y esta es la mayor crítica que se le puede hacer al juego. Lo primero que se echan a faltar son algunas buenas ideas de San Andreas que se han perdido en GTA IV. Primero, se acabó la posibilidad del campo abierto que vimos en San Andreas, pues GTA IV se concentra en una sola ciudad, lo cual elimina muchas posibilidades que había abierto la anterior entrega. Otra pérdida importante es la falta de aviones, y aunque es posible hacerse con unos pocos helicópteros, los grandes vuelos sobre las nubes y los saltos en paracaídas han desaparecido aquí, lo cual es grave: si Niko salta de un helicóptero en marcha es para estamparse contra el suelo. La eliminación de éstas y otras tantas posibilidades es en principio un defecto bastante decepcionante, desde aspectos jugables más importantes hasta algunas estupideces divertidas del estilo cambiar de peinado o de compostura física, que aquí han desaparecido sin dejar rastro. Tampoco la ropa es tan variada como en San Andreas, y además resulta mucho más seria, nada de llevar a Niko descamisado con tatuajes de “Amor de madre”, sombrero de cowboy con textura de leopardo y gafas de sol de mosca. Añadidos que tal vez es cierto que le quitarían dramatismo y seriedad a la historia, pero que a fin de cuentas eran opcionales en San Andreas y por los que nadie se quejó. La buena noticia es que ya no hay que correr a la hamburguesería cada equis tiempo porque nuestro personaje está hambriento.

Por lo demás, la posibilidad de comprar negocios, pisos o cualquier otra cosa que cueste una enorme cantidad de dinero ha desaparecido también. Resulta un tanto extraño que Niko acabe siendo millonario y sólo pueda comprarse trapitos, hamburguesas y armas, siendo lo último bastante caro, pero en general poco necesario, pues nuestros enemigos muertos las regalan y sólo perdemos nuestro equipo en caso de ser arrestados por la policía, no al morir como antes. Y los arrestos son muy raros. Si bien este cambio se agradece, nos ahorra varios paseos cansinos a las tiendas clandestinas de armas cada vez que nos fulminan.

Eso es lo que desaparece, ¿y qué se añade? El sistema de citas de San Andreas ha sido altamente mejorado y ahora uno puede llamar por el móvil a sus amigos y quedar con ellos, jugar a los bolos, beber, comer en un restaurante, etc. El beneficio que sacamos de esto son las conversaciones de los personajes y, en caso de desarrollar suficiente afecto, diferentes tipos de ayudas. Por fortuna esta nueva idea es puramente opcional, porque divertida lo es más bien poco. Sí, seguro que añade realismo y verosimilitud al juego, pero nadie se compra un GTA por su simulación de interacción social, sino probablemente para evitar las relaciones sociales no virtuales, que son además más interesantes que las chácharas con monigotes virtuales. La gente se compra GTA para saltar en paracaídas, hacer explotar cosas, matar policías y correr como un loco en coche, apartado que cubría mucho mejor San Andreas. En pro de la verosimilitud y la seriedad se ha acabado destruyendo gran parte de la diversión: ni tanques ni aviones militares van a perseguirnos ahora, ni los coches explotan después de volcar ni se conducen tan fácilmente como antes (de hecho ahora cada coche tiene un carácter distinto, para bien o para mal).

Pero GTA IV sigue siendo muy divertido. El giro realista ha hecho bastante daño al espíritu arcade original, aunque no por ello deja el juego de ser una auténtica salvajada de acción y emociones. Se han pulido muchísimos elementos jugables y esto no se puede pasar por encima. El añadido de poder tomar un taxi, por ejemplo, nos evita tediosos momentos de conducción de un lado a otro de Liberty City, pues podemos sentarnos en el asiento trasero y pulsar un botón para saltar directamente a nuestro destino (aunque también es posible contemplar Liberty City desde las ventanas del taxi). Pero sin duda la mejor innovación a nivel jugable es el sistema de cobertura, que por fin ha permitido que un GTA tenga escenas de tiros aceptables. Básicamente, pulsando un botón lograremos que Niko se cubra detrás de prácticamente cualquier objeto del escenario, de forma que haciendo movimientos ágiles podemos saltar de lado a lado como un auténtico héroe de acción, cubriéndonos de los disparos, asomándonos de la cobertura para disparar o incluso sacando solamente la mano y disparando a ciegas. Eso sumado a la inteligencia artificial de los enemigos logra que las escenas de disparos sean de lo mejorcito del juego.

Nada como disparar cohetes a esta especie de Starbucks

Esto es lo que pasa cuando dejas suelto a un maldito comunista del este

Niko practica una variante del salto del tigre

No, el juego no se ve así
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