Síguenos en

Grand Theft Auto IV

Xbox 360



Análisis

Granujas de medio pelo

GTA IV tururú, todo hypeado lalala

Por Quetzal | Publicado el día 25/09/2008 00:33

A nivel gráfico, GTA IV es todo lo que se puede esperar de un juego de estas características, y esto es decir mucho. Algunas cosas no hace falta explicarlas con mucho detalle porque ya se ven en todas las capturas de pantalla: Liberty City es enorme, variada y muy bien construida, realmente es una perfecta imitación de Nueva York, con su Central Park, su Empire State, su Chrysler, su Estatua de la Libertad y el resto de los famosos monumentos de la gran metrópolis. Cada barrio está reproducido con bastante precisión, desde la zona de espectáculos de Broadway, con las luces de Times Square (mucho menos transitado que el de la realidad, sin embargo) hasta las zonas algo más peligrosas del estilo Bronx, incluyendo, por supuesto, barrios residenciales para ricos, polígonos industriales, autopistas, aeropuertos, casas de las afueras, edificios de apartamentos ruinosos... GTA IV es una auténtica delicia visual.

Lo que no muestran las imágenes es el increíble nivel de detalle alcanzado por el juego. Liberty City es una ciudad viva, con sus transeúntes paseando por las calles, con tantos modelos distintos que el fenómeno "extra clónico" no existe. Y no es que no haya dos ciudadanos iguales -los hay, claro-, pero es que los modelados son tan variados que es casi imposible ver a dos misteriosos gemelos juntos. Cada personaje de la ciudad se mueve de una manera o hace algo distinto, hay desde predicadores hasta cacos, traficantes de droga, niñas pijas hablando de frivolidades por el móvil, negros raperos de esos que van de duros, marujas cargadas con las bolsas de la compra, oficinistas que corren de un lado para otro y así otros cien ejemplos. Incluso algunos de estos extras poseen curiosas particularidades. Por ejemplo, en una de estas orgías violentas de desahogo decidí agredir a un pobre hombre gordo que paseaba por un callejón. Al golpearle, su ridículo peluquín salió despedido. Este tipo de detalles logran dar al juego una dimensión de realismo genial, y explorar cada pequeño detalle podría llevarnos mucho, mucho tiempo.

Si los pequeños detalles están cuidados hasta el punto de hacer peluquines, imaginad pues todo el trabajo aplicado en la materia de acción y destrucción que tiene tanta importancia en el juego. Cada modelo de coche se abolla y destroza luciendo un aspecto genial, desde las explosiones hasta el fuego, los pedazos de metal saliendo disparados, los accidentes aparatosos en moto, la sangre de algún que otro transeúnte desafortunado en el capó del coche, o así mismo manchas rojas en los cristales rotos cuando disparamos a un conductor, y su coche sigue avanzando sin control hasta chocarse. Las posibilidades con un motor gráfico de estas características son muy altas y los ejemplos pueden durar mucho: los coches se destrozan de una forma relativamente realista (para un arcade, se entiende). La física en general es bastante buena, aunque debemos tomar en consideración un importante dato: el mundo de GTA posee leyes físicas de otro planeta. Una farola parece que se cae al suelo con el peso de cualquier cosa con más masa corporal que una mosca, mientras que por otro lado los árboles de Liberty City tranquilamente pueden soportar el embiste de un camión-cisterna de doce toneladas, para que posteriormente se le salga el depósito de nitroglicerina y plutonio que cause una reacción nuclear explosiva... a la que el árbol sobrevivirá perfectamente intacto.

Pero esto son pequeños detalles poco molestos. El juego, sin embargo, sí tiene defectos importantes a nivel técnico. Hablo, por supuesto, del popping, esa sorpresita que te da cuando los objetos aparecen súbitamente en pantalla. Aunque es un fenómeno muy común en el juego, a veces su exceso puede resultar muy molesto. No es problema, por ejemplo, que las texturas de las ventanas de un edificio o las cornisas se carguen un poco tarde y quede un poco raro, dado que en general tampoco tenemos tiempo de concentrarnos demasiado en estos detalles. Desde el vuelo en helicóptero, con esa panorámica elevada, la cosa canta un poco más a medida que nos acercamos a tierra, y esa zona de aterrizaje que parecía tan apropiada desde arriba demuestra tener más elementos de los que parecía desde arriba. Nada grave. Eso sí, cuando aceleramos con nuestra motocicleta a toda velocidad huyendo de la policía en una misión difícilísima y, entonces, sin el menor aviso, el cuerpo de Niko sale despedido tras el impacto contra un objeto invisible y por ello fallamos la misión, el popping empieza a inmiscuirse en el apartado jugable. Nos damos la vuelta y ahí está, la maldita valla invisible que aparece dos segundos después del impacto. Al principio parece que esto sólo nos ocurrirá una vez, que es un defecto sin importancia, pero durante el juego nos lo encontraremos más veces de las que nos gustaría.

En conclusión, Grand Theft Auto IV es un gran juego, pero no llega tan alto como parece apuntar al principio. Tal vez por si solo merecería haber sido mejor considerado, pero considerándolo como cuarta parte de una saga que ha brillado tanto, empezamos a lamentar algunas cosas que se han quedado por el camino. Y es que, en realidad, GTA: San Andreas era un juego que, sin tanto despliegue técnico y espectacularidad como GTA IV era, "en crudo", más divertido que esta nueva entrega, mucho más completo, complejo y demás, pero menos apasionante. De todas las opciones jugables, y hay muchas, se ha insistido demasiado en la novedad de las amistades y las citas, que a la postre no deja de ser un extra interesante pero bastante aburridillo, y sin punto de comparación con agarrar un avión de pasajeros y tirarse en paracaídas sobre un pequeño pueblo en la falla de San Andreas.

Esto no implica que GTA IV no sea un grandísimo juego, sólo implica que no es todo lo que podría haber sido, ni es tan bueno como nos esperábamos. Y es una pena, porque si las buenas ideas de San Andreas se hubiesen conservado en este juego, estaríamos posiblemente hablando de algo casi perfecto. Si la próxima entrega supone un avance absoluto e impepinable con respecto a ambos juegos, San Andreas y GTA IV, ya estaremos hablando del mejor juego de la historia. Pero por ahora, GTA IV vale mucho la pena.

Ésta es Liberty City. Vuélala a pedazos.

¡Esto es poesía visual, poesía! Vale, no.

Aquí todo es inflamable

Algunos interiores son cutrecillos, pero les perdonamos

"Observadme, estoy encerrado en una película de Kieslowski"

Broadway, no podemos asistir a ningún musical, pero podemos atropellar cantantes

El Chrysler. No, no puedes subir
« 1 2 3 4
NUESTRA VALORACIÓN
Gráficos

Todo es absolutamente impresionante, salvo el popping.

93
Sonido

Un doblaje absolutamente espectacular y una banda sonora para todos los gustos, incluso para los malos.

95
Jugabilidad

Todo en su justa medida, bien servido y con errores mínimos pero evidentes.

90
Diversión

Arranca perfectamente, aunque se va desinflando, pero nunca pierde el interés.

92
Alternativas

Saints Row mezclado con Burnout... pero nada es mejor que esto.

Un juego enorme y lleno de posibilidades.

Se han perdido puntos interesantes vistos en otros GTA, el popping realmente afecta al juego.

Nota final

Grand Theft Auto IV tiene un increíble potencial, pero no acaba de aprovecharlo tanto como debe.

92
¿Cómo se puntúa en VJ?

Comentarios de los usuarios:


Para poder aportar cualquier tipo de contenido a VicioJuegos.com necesitas estar registrado y además haberte conectado.

Elige lo que quieres hacer:


Redactor/es o colaborador/es de esta sección: ____GEX_____, Aeternus, Ender_Chief, Hayato, Rodri.
Actualmente hay conectados 45 usuarios registrados y 263 invitados.
299 ms.
© Sortes Ingeniería Informática, S.L. 2002 - 2012 | Diseño web por Juan Palma García