El control de Vic ha variado ligeramente respecto a la versión de PSP y es calcadito al visto en las entregas de la saga GTA en PlayStation 2. El joystick analógico izquierdo se usa para caminar y correr, el derecho nos permite mover la cámara a nuestro alrededor mientras que mediante

podemos volver a situar la cámara detrás de nosotros. Select nos permite cambiar de cámara y apretando

podemos mirar hacia atrás.

sirve para esprintar,

para saltar y

para atacar y disparar nuestra arma. Con

apuntamos automáticamente al enemigo más cercano mientras que pulsando

/

cambiamos de arma o de objetivo en el caso de que mantengamos apretado

. Cabe destacar que el sistema de apuntado automático ha sido mejorado, y rara vez nos dará problemas, pues el problema de apuntar sin querer cuando estamos en medio de un tiroteo ha sido solucionado casi por completo. Aquellos a los que no les guste este sistema o sean expertos tiradores, pueden optar por mantener pulsado

y

para apuntar manualmente mediante una visión subjetiva.
Con Start accedemos al mapa, estadísticas y demás opciones de juego y finalmente con

entramos y salimos de los vehículos. Cuando pilotamos un coche, moto o barco

se usa para acelerar,

para frenar o dar marcha atrás,

para activar el freno de mano y girar mejor,

para activar la radio y cambiar de emisora y

más

/

para disparar hacia los lados. Aunque todos los coches, motos y embarcaciones poseen el mismo sistema de control, el estilo de conducción es diferente y no todos son igual de fáciles de manejar. Los helicópteros son más difíciles de pilotar pero más divertidos. Haciendo uso de

y

aumentamos y disminuimos altitud y velocidad, mientras que con

y

rotamos el helicóptero a izquierda y derecha.

y

nos permiten atacar desde los cielos. El resto de botones y palancas tienen la misma función que en los vehículos terrestres o acuáticos.
Completar la trama principal supone jugar unas 15 horas, aunque pueden ser más si nos quedamos atascados en alguna misión. En general, no estamos ante un juego excesivamente difícil, pero existen tres o cuatro misiones cuya elevada dificultad hará que las repitamos una y otra vez sin éxito. Como la duración de estas misiones no es precisamente corta, a menudo el usuario cae en la frustración y desesperación. En estos casos la mejor solución suele consistir en buscar y poner en práctica diferentes estrategias a las llevadas a cabo en nuestros primeros intentos, afrontando una misma misión de distintas maneras.
Terminando la historia sólo conseguimos un 30% del juego y todavía restan muchas cosas por hacer. Encontrar los 99 globos rojos escondidos, realizar los 35 saltos demenciales, completar todos los retos de masacre o superar los retos de velocidad son algunas de las tareas que alargan la duración del juego. Pero sin duda alguna, la estrella de estas tareas secundarias es el nuevo modo imperio.
En Vice City existen más de una treintena de locales en poder de diferentes bandas (Cholos, Moteros y Sharks) que se dedican a distintos negocios ilegales. Armados hasta los dientes, podemos atacar cualquier local y expulsar a la banda que lo posea, para posteriormente comprarlo, instaurar nuestro propio negocio y ganar mayor o menor cantidad de dinero en función de la inversión realizada (baja, media o alta) en la remodelación del edificio. Existen seis tipos de actividades delictivas a las que nos podemos dedicar y son: la extorsión, la prostitución, el contrabando, el acaparamiento, los robos y el tráfico de drogas. Una vez creada nuestra empresa, obtenemos diariamente beneficios de ésta que pueden se pueden iir incrementando si cumplimos diferentes misiones. En función de la actividad elegida debemos aumentar nuestra reputación y beneficio ejerciendo de matón, camello, ladrón, etc. Obteniendo más locales por lo tanto ganamos más dinero, pero también hacemos más enemigos. El odio de las bandas rivales aumenta a medida que ampliamos nuestro imperio, y es por eso que las bandas a menudo intentan sabotear nuestras empresas, en cuyo caso no nos queda más remedio que defender nuestro territorio disparando a todo aquel que se acerque. Por último, si no nos apetece ganarnos el pan de cada día ilegalmente podemos dedicarnos a realizar oficios legales tales como policía, taxista o paramédico.