Análisis
Puzles sujetos a la ley de la gravedad
Con cien puzles basados en los principios de la física, Gravity ofrece una experiencia diferente, pero, ¿tardará mucho en cansar?
Por Eternal
| Publicado el día 29/12/2008 09:19
En busca de juegos sencillos y rápidamente accesibles
En línea con la política adoptada por Nintendo de cara a la nueva generación, Wii se ha convertido en una plataforma en la que proliferan los títulos simples, con el claro objetivo de que cualquier persona pueda disfrutar de sus juegos, independientemente de su edad o sus gustos más enraizados. Así, no sorprende ya la gran cantidad de títulos edificados sobre diversos minijuegos con los que pasar el rato y sin necesidad de contar con una gran base argumental o una jugabilidad complicada.
Tal es el caso de Gravity, un juego de puzles inspirado por Heinz Wolff, un afamado investigador en el campo de la bioingeniería, hasta el punto de haber sido portavoz honorario del Comité Asesor de Microgravedad de la Agencia Espacial Europea o director de la Comisión Espacial Europea de misiones tripuladas. El nombre seguramente no diga nada en particular a los no expertos en la materia, pero Gravity es un juego inspirado por su deseo de llevar la educación técnica y científica a la población.
Puzles basados en los principios de la física
Gravity es un juego de puzles basados en la física, especialmente en el concepto de la gravedad planteado en su momento por Sir Isaac Newton. Partiendo de este principio, hay un total de cien niveles por superar. La dinámica del juego es simple y clara. Se trata de completar puzles en los que se lanza una bola rojiblanca que debemos conducir hasta un interruptor, para que lo golpee y dé por concluida la fase. Para ello nos hemos de servir de algunas piezas, como rectángulos, cuadrados o pelotas que permiten construir caminos de llegada hasta el interruptor. Lo más habitual es que haya que golpear el interruptor con la propia bola, pero otras veces hay que golpearlo con las piezas de apoyo, haciendo, por ejemplo, que la bola las lance despedidas por el aire durante su avance. Cabe decir que en ciertos puzles la bola es sustituida por un pequeño vehículo al que hay que allanar el camino.
El control es muy sencillo. Con el Wiimote cogemos los objetos de apoyo y los desplazamos por la pantalla para colocarlos en el lugar más idóneo, mientras que con el Nunchuk podemos rotar los objetos, así como acercar o alejar la cámara. Por lo general este tipo de control se muestra bastante preciso, salvo en momentos muy puntuales en los que un simple milímetro marca la diferencia entre colocar bien una pieza o hacer que se derrumbe todo. En cualquier caso, la diversión del juego no va mucho más allá de la colocación de esos objetos.
Durante cada una de las fases del modo principal disponemos de un interfaz con varias opciones. Hay un botón que sirve para poner en marcha la bola camino del interruptor, una acción que podemos repetir cuantas veces queramos mientras damos con la combinación de objetos apropiada. Además, podemos rehacer y deshacer nuestros pasos con sólo tocar el botón correspondiente. Al margen de esto, resulta muy útil la opción de recibir una pista si no sabemos cómo abordar un puzle, aunque para ello habrá que consumir unos puntos limitados.