Análisis
La jungla del rock
La tercera entrega de la popular saga «Guitar Hero» es tan divertida como las anteriores y además aporta novedades.
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 14/12/2007 20:19
También podemos participar en una guerra de guitarras igual a la de los enfrentamientos contra los jefes. Cada vez que un jugador acierte ciertas secuencias de notas, tendrá la posibilidad de levantar la guitarra para atacar al rival enviándole efectos que le forzarán a fallar. Consisten en romperle una cuerda, aumentar la dificultad temporalmente, desestabilizar la sincronización de los trastes, etcétera. Para salir airoso hay que hacer auténticas virguerías con la guitarra. Al principio resulta divertido, pero no está muy bien resuelto y la falta de equilibrio puede hacerlo frustrante. Competir contra alguien que toca en un nivel de dificultad inferior es poco menos que un suicidio. Por limitaciones propias del hardware de Playstation 2, es imposible jugar online, por lo que es la versión que más cojea.
Los niveles de dificultad son los de siempre y entre ellos hay un mundo de diferencia. En Fácil basta con usar los tres primeros botones: verde, rojo y amarillo. En Medio se añade un cuarto, el azul. Las cosas se complican bastante en Difícil, ya que se suma el naranja y hay que manejar los cinco botones con tan sólo cuatro dedos. Los mejores guitarristas pueden adentrarse en el nivel Experto, que tiene las combinaciones más rápidas y difíciles del juego. Si se llama Experto es por algo, muchos de los que han osado tocar en él sin la experiencia suficiente han quedado traumatizados por no poder completar ni un 5% de la canción. A ambos lados de la pantalla tenemos medidores que nos informan de los multiplicadores de puntuación y de la actitud del público con respecto a nuestra interpretación.
La dificultad de Guitar Hero III es diferente a la de sus predecesores. Acertar cada nota de forma individual es ahora mucho más fácil, hecho que se puede comprobar en la opción «Calibrar el retraso» del menú. Sin embargo, tal permisividad se ve compensada por una caída de notas mucho más acelerada y cambiante que obliga a utilizar constantemente los hammer-ons y pull-offs, técnicas que permiten acertar notas aisladas sin rasguear, sólo con el botón de traste. Las notas susceptibles de ser acertadas de este modo brillan y se distinguen bien, aunque tal vez haya demasiadas.
En términos generales, la dificultad ha aumentado y particularmente en los niveles Difícil y Experto, que llevarán al límite a los más diestros. Las secuencias de Energía Estrella son muy largas y no podemos echar mano de este comodín con tanta frecuencia como antes, por lo que nuestra habilidad con el instrumento estará más a prueba que nunca.
Salvo por la carencia del modo online presente an las otras versiones, Legends of Rock es el más completo de la saga en lo que se refiere a modos de juego. Es cierto que la dificultad ha aumentado, pero es un paso lógico si uno se para a pensar en que la mayoría de los compradores del juego ya habrán probado o superado los anteriores. En el caso de que haya alguien interesado en jugarlo de primeras, le prevenimos de que seguramente sea mejor opción cualquiera de los otros. Sea cual sea el caso, no podían faltar los tutoriales y un modo de ensayo para clavar las partes que se nos atraviesan.