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Gráficamente, el juego no destaca en exceso. Algunas cosas mejoran y otras empeoran, pero el resultado es bastante satisfactorio.
Para empezar, el diseño de los escenarios está bien realizado, aunque a algunos les falta espectacularidad. Se nota que unos son cuchitriles de mala muerte y otros tienen caché, aunque el público casi siempre es escaso y nunca da la sensación de que se trata de un concierto importante. Las tomas de cámara están bien escogidas y parece una grabación real, ya que no se centra casi exclusivamente en el guitarrista. No obstante, esto saca a relucir los defectos del juego, como lo robótico que es el batería y los modelados invariables de los cantantes y el bajista. El cantante chupa cámara que da gusto y mueve los labios como si de verdad cantase la canción, todo un detalle.
El modelado de los guitarristas adquiere tintes más realistas en Legends of Rock, aunque no están demasiado inspirados. Repiten Johnny Napalm, Judy Nails, Axel Steel, Izzy Sparks, Casey Lynch, Lars Ümlaüt y Xavier Stone. Por ejemplo, Casey Lynch ha pasado de ser una chica dura y con carisma a una chica dura con poca ropa. Hay incorporaciones nuevas como la de Midori, una japonesa de aspecto extraño, pero lo mejor de todo es poder manejar a estrellas del calibre de Slash o Tom Morello, un auténtico lujo. A pesar de todo, se echa en falta la presencia de Pandora y Clive Winston, que ya eran toda una institución.
El pasillo por el que caen las notas está recreado con más suavidad y tiene más longitud, por lo que se ven muchas notas de antemano. En general ha perdido un poco de nitidez y el efecto de la barra de vibrato resulta un poco cutre, aunque la iluminación de las notas que aceptan los hammer-ons y pull-offs se agradece de verdad. Se ha optado por un diseño más vistoso para el rockómetro y el medidor de energía estrella a costa de sacrificar la claridad.
Las pantallas de carga y los menús conservan el aspecto rockero que tan bien le sienta al título, aunque la elección de las fuentes se ha hecho con mejor criterio. En la pantalla de selección de temas se ha incluido el nombre del intérprete junto al de la canción, de modo que se acabó eso de «¿cuál era la de los Rolling?»
Los efectos de sonido alcanzan un gran nivel: los gritos del público, las voces dobladas del tutorial, la estridencia cada vez que uno falla una nota... todo muy cuidado.
Por mucho que hablemos de apartados técnicos y jugabilidad, la esencia de un Guitar Hero está en la selección de temas, cosa que comentaremos a continuación. Un buen repertorio de canciones contribuye a enriquecer la experiencia jugable y, en consecuencia, la diversión. En general podemos decir que no decepciona, pero tampoco se libra de algún que otro «pero».
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