Análisis
Un tesoro de verdad
La secuela de uno de los mejores juegos de avance lateral de la historia llega a GBA de mano de Treasure, quien ya nos regaló joyas como Astroboy OF. ¿Estará a la altura tras el simplón AGH?
Por Pablo González Taboada
| Publicado el día 10/01/2006 00:19
El desarrollo de Gunstar Super Heroes/Future Heroes (GFH de aquí en adelante) no presenta nada que no hayamos visto previamente, de hecho aboga por una acción directa al más puro estilo Metal Slug, Alien Hominid o Megaman. Dicho esto queda claro que nos encontramos ante un arcade de avance lateral donde disparar, saltar, esquivar balas de los enemigos es común.
Nada más iniciar la aventura se nos ofrece controlar a Rojo o Azul. Ambos comparten el mismo sistema de control y habilidades, con ligeras distinciones como las animaciones del primer arma de disparo. Con A pegamos un salto, con B disparamos manteniendo pulsado el botón o atacamos cuerpo a cuerpo con un click leve. Los gatillos L y R permiten girar la cámara como explicaremos más adelante. Básicamente todo el título se controla con los dos primeros botones, lo que hace muy intuitivo desde un primer momento todo y no da lugar a futuras decepciones.
La mayor virtud de GFH reside en su variedad, inmensa desde el principio del juego hasta el final. Contamos con seis fases en dificultad ascendente, la primera en la tierra, siguiendo con las cuatro lunas y finalizando por el territorio malvado del Imperio. Cada fase cuenta con distintas subfases que las diferencian de las anteriores. Pongamos como ejemplo la Tierra, donde avanzamos por el suelo al más puro estilo Metal Slug, disparando a enemigos y demás, pegando saltos, lo típico. El segundo nivel, la primera Luna, ya nos pondrá sobre un avión donde tendremos que esquivar los cañonazos de los enemigos que se acercan a nosotros por la espalda, desde el fondo de la pantalla. No estamos en un "matamarcianos", sino que realmente estamos encima del vehículo, viendo como todo se nos echa encima. Además podemos rotar el avión de izquierda a derecha, y no solo gira la plataforma sobre la que estamos, sino todo el fondo, con lo que esto conlleva. Posteriores pantallas nos permitirán controlar una nave al más puro estilo Ikaruga, aunque presenta problema como un control tosco y escasa velocidad -Luna 2-, otra fase donde subidos al lomo de un robot con posibilidad de frenarse en tres lugares de la pantalla y agarrarse a salientes tendremos que acabar con un jefe final con tres transformaciones -Luna 3-, e incluso en la Luna 4 tendremos que conseguir retos tan variados como avanzar por una zona llena de pompas de jabón, matar a monstruos, derrotar a un coronel...
El ritmo es frenético. No hay momento para el descanso, y aún así no se hace pesado. Treasure ha dotado a su GFH de una velocidad envidiable y un manejo excelente, de hecho por la realización de golpes bien podemos imaginarnos las cotas de calidad a las que podría llegar Bleach DS, dada la excelente forma de encadenar impactos con disparos, patadas y barridos de este cartucho. Y esa es otra. No conseguiremos armas por el suelo, ni matando enemigos, sino que las tendremos todas de inicio (tres) y podremos intercambiarlas con el gatillo L. Cada una permite distintos tipos de disparos en función a la pulsación.