Análisis
Viviendo a medias.
Allá por 1998 una empresa prácticamente desconocida, Valve, sacó al mercado un juego que revolucionaría el género de los shoot'em up y cambiaría la suerte de la compañía. Con todos ustedes Half-Life.
Por future
| Publicado el día 22/01/2006 22:48
Técnicamente asusta
Sin rodeos, Half-life cuenta con un apartado gráfico exquisito y sin duda uno de los mejores de por aquella época. Desde el momento en el que tomamos el control de Gordon en la vagoneta de camino a las instalaciones de Black Mesa, este título nos cautiva con este recital gráfico. Observamos todo el entorno tan bien recreado, con unos diseños espectaculares y un nivel de detalle increíble. Es sorprendente que Valve haya concebido un acabado visual tan impresionante, y más que lo hicieran con los tiempos que corrían. Una advertencia, antes de empezar a jugar os recomendamos que elijáis el tamaño de pantalla con el selector del menú (también se puede hacer durante una partida), ya que de lo contrario os podrías ver jugando con la pantalla cuatro veces más pequeña de lo que debería ser.
A nivel de modelados Half-Life es una auténtica maravilla. La física de los escenarios es muy destacable y las texturas son mitigadas y resultan muy agradables a la vista. Es increíble ver como el rostro de los soldados y científicos está tan bien logrado, además de tener gran nivel de detalle, y como el movimiento de su boca está perfectamente coordinado con los impecables diálogos en español. La calidad de visionado es excelente, y Half-Life no cuenta con esa estética cuadriculada, sino que será más poligonada y definida, aunque al acercarse la cámara apreciamos que las texturas pierden calidad, algo normal para los avances técnicos de la época. Los diseños son sensacionales, destacando los personajes, dotados con una complexión más estilizada y creíble. Habrá más de veinte clases de enemigos diferentes, perros radiactivos, científicos mutados, tiburones "raritos", soldados y un largo etcétera. Además sus animaciones y su movimiento son preocupantemente similares a la realidad.
Los escenarios están detallados minuciosamente, y es que ver unas instalaciones del tamaño de las de Black Mesa, con un nivel de calidad y realismo anonadantes no es poco impresionante que digamos. Las computadoras, maquinaria, paredes salpicadas por sangre, fondos; todo derrocha calidad por los cuatro costados y la atmósfera creada por todos estos efectos, puede llegar a ser desde angustiosa y alarmante a tranquila y apacible, aunque pocas veces se dará este último caso. La iluminación también juega un papel importante en la ambientación, a veces podremos ver como la luz se deja entrever por una cortina en una habitación a oscuras, las explosiones o simplemente a nosotros alumbrando con nuestra linterna en un tubo estrecho. Disparos, rayos láser, destrucción de objetos y toda clase de efectos especiales no desmerecen al resto del apartado. Como aspecto negativo, podríamos decir que el nivel gráfico del juego se muestra más demacrado estando bajo el agua, perdiendo una gran cantidad de polígonos con imágenes. No obstante no tendremos problema en cuanto a ralentizaciones, incluso en el modo online.
Que más podemos decir, está claro que el acabado gráfico de este juego es sobresaliente, e incluso no luce mal del todo a día de hoy. Se elimina por completo el concepto de estética resultona y cuadriculada sustituyéndola por unas texturas más poligonadas y redondas. Los diseños de los personajes son impresionantes, destacando principalmente las expresiones faciales y movimiento. Los escenarios tampoco se quedan atrás al igual que los efectos de luz. En fin, que estamos ante un juego que hace gala de unos gráficos que rezuman calidad, se miren por donde se miren.
Otra de las grandes bazas de esta producción es su sonido. Doblaje, música, efectos auditivos todos estos elementos constituyen un apartado auditivo de lo mejorcito, y primordial a la hora de crear ambientación. Las voces, totalmente al castellano, son más que correctas. El ritmo de los diálogos es adecuado, la calidad sonora excelente y los personajes hablan alto y claro. Hablan y gritan. Nuestro traje de radiación (HEV) nos indica nuestra salud y armadura diciendo con una voz digitalizada "pérdida de sangre detectada" o "nivel de HEV 10%" y esa clase de comentarios. Lo creáis o no, mola tener un traje parlante, y llega a resultar bastante útil, pero a la vez cansino. La banda sonora no tiene desperdicio. Básicamente se compone de melodías instrumentales capaces de meternos de pleno en situación debido a su intensidad o tranquilidad según el caso. A veces la música no estará presente, pero al estar en constante tensión no la echamos de menos, aunque aún así está muy bien para crear una atmósfera de terror. Todas las canciones de Half-Life, nada más y nada menos que 28, pueden ser reproducidas en el ordenador con programas como el iTunes. Por ello si queréis escuchar la música mientras jugáis no tendréis más remedio que hacerlo con el CD.
No hay nada mejor que unos buenos efectos de sonido como atavío para un apartado sonoro sublime, y da la casualidad que este título cuenta con ellos. Los rugidos de los enemigos, el chirriar de las puertas, los disparos, el "chof" tras llegar a nuestro destino tras haber dado un paso de más en una zona de alturas vertiginosas... todo este conjunto de sonidos de alta calidad le pone la guinda a una sección merecedora de elogios. Ya lo hemos dicho, pero aún así lo corroboramos, este título técnicamente es descomunal.