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Una bomba jugable
Half-Life supuso un giro radical en el género de los shooter con su llegada, ya que todo en lo que a términos de jugabilidad se refiere, a este mundillo le faltaba variedad y riqueza. Principalmente el desarrollo consistía en disparar y avanzar, sin muchas más complicaciones, ofreciendo al usuario y un sistema de juego bastante plano y carente de profundidad. Valve le dio a su obra primogénita una jugabilidad inusitada hasta el momento, que despertó la curiosidad de muchos aficionados a los juegos de acción en primera persona, puesto que además de contar con lo sustancial de la materia en cuestión (shoot'em up) estaba ornado con características propias de otra clase de juegos, como el horror, las plataformas o la inteligencia.
Bueno, metiéndonos ya de pleno en el apartado, al iniciar tenemos un amplio menú que incluye configuración, nueva partida, modo multijugador, partida personalizada y más. Si es la primera vez que juegas a Half-Life y no eres demasiado afín con los FPS es recomendable que hagáis el "hazard course" que más o menos os enseñara como funciona este título. Pero ya puestos haremos un esfuerzo laborioso y os lo explicaremos nosotros tomando como referencia el modo historia.
La mecánica de juego es bastante compleja, mucho más que en la mayoría de los shoot'em up. Deberemos abrirnos paso por los escenarios (bastante amplios, por cierto) liquidando a enemigos de lo más pintorescos, resolviendo intrincados puzzles, haciendo un poco el mono saltando por ahí, y hasta podemos bucear. El control es muy solvente al igual que fácil, y no supone reto alguno hacerse con él, aunque por supuesto lo podremos configurar a gusto de consumidor. Todo el arsenal disponible (alrededor de quince armas) es muy completo, podremos manejar desde una pistola, una escopeta o una ametralladora hasta un lanzacohetes, una ballesta e incluso unos bichos que sirven como distracción al enemigo. Como podéis ver la variedad está servida con Half-Life.
Profundizando más en el sistema de juego, decir que los momentos de acción son muy intensos y frenéticos. El sistema de puntería no podría ser mejor, la rapidez con la que se mueve el protagonista está muy bien ajustada, el enfoque de la cámara permite una panorámica muy extensa; todos estos factores influyen mucho a la hora de echar una partida, y en esta producción están acoplados de forma magistral, haciendo de las situaciones de acción un alarde de diversión y una experiencia total. La IA de los enemigos no tiene defecto alguno, puesto que nuestros rivales se cubrirán, correrán a gran velocidad, son odiosamente certeros a la hora de disparar o atacar; vamos, que si queremos superar el juego no nos quedará más remedio que examinar a fondo a nuestros enemigos conociendo sus debilidades y puntos fuertes. Pero no sólo de combates y disparos se vive en los juegos subjetivos, y Valve nos lo ha demostrado con Half-Life. Los puzzles tienen gran repercusión en el desarrollo, dando más variedad al mismo. No son excesivamente complicados, pero pondrán a prueba a nuestro instinto sesudo. Las plataformas no son menos, y de vez en cuando nuestro amigo Gordon nos deleita con alguna que otra acrobacia para sortear obstáculos.
Por si fuera poco el juego ofrece unas 12 o 14 horas de juego, nada mal teniendo en cuenta al género al que pertenece. Además sus tres modos de dificultad y demás opciones de juego harán de este título uno bastante largo y completo. Su metodología resulta más que suculenta, y una vez que empieces a jugar no podrás parar, garantizado.
Una obra maestra
Con esta joya Valve nos deja a todos faustos y felices, puesto que Half-Life es un juego difícil de superar. Unos gráficos sin igual y un sonido digno de elogios seducen a los espectadores y los introducen en la ambientación, para luego descubrir la gran baza del título, su apartado jugable, lleno de sorpresas, acción e intensidad. Lo que diferencia a éste de otros shooters no es su nivel técnico, su jugabilidad, y demás elementos, sino la manera en la que los combina. Cada uno de estos simbiontes juega un papel muy importante en el aspecto final del juego, ya que Valve ha sabido aprovechar todo lo bueno de ellos de forma suspicaz. Ya como sinopsis, decir que esta es una de las experiencias videojueguiles que deja una huella imborrable en la memoria de los usuarios. Es verdad que muchos se dejan influenciar por el mero hecho de que un juego tenga ya sus añitos, y que dan como razón su antigüedad para cohonestar su calidad. Nada más lejos de la realidad, Half-Life todavía sigue siendo recordado y seguirá siéndolo como uno de los mejores shoot'em up de la historia. Tienes que tenerlo, sin él tu vida está incompleta.
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