El planeta Harvest fue un lugar prolífico, que servía de sustento a muchas otras colonias exteriores debido a la gran fertilidad de su superficie, pese a sus pequeñas dimensiones (aproximadamente un tercio del tamaño de la Tierra). En su primer intento por tomar el control del planeta, las fuerzas de la UNSC (Comando Espacial de las Naciones Unidas) no encontraron apenas resistencia. Pero la euforia no duraría mucho tiempo. Los Covenant, ocultos en las montañas del norte, aumentaban sus filas cada día, multiplicando rápidamente por doscientos su número inicial. Fue entonces cuando el optimismo se convirtió en terror, cuando el edén se convirtió en infierno, un infierno llamado Harvest.
La Segunda Guerra (periodo en el que se desarrolla
Halo Wars) había llegado. Los humanos fueron sorprendidos por el ataque de los sangre púrpura, y guerra tras guerra, baja tras baja, perdieron cada punto estratégico, cada metro avanzado, hasta menguar así sus tropas de manera drástica. Los días transcurrieron con el cielo teñido de rojo, los meses pasaron acompañados del incesante sonido de las armas, y no fue hasta el quinto año cuando la victoria se decantó por uno de los dos bandos... a un precio demasiado alto.
Sustituyendo al Pillar of Autumn
El modo campaña de
Halo Wars centra su desarrollo a partir del contacto del trasbordador intergaláctico
Spirit of Fire CFV-88 con el enemigo, la nave clase fénix que en un principio fue construida como nave de transporte (recordemos que la UNSC la utilizaba para transportar el equipo y a los colonos a los nuevas expansiones colonizadas) y que posteriormente fue reconvertida a crucero de guerra gracias al acoplamiento de un cañón de aceleración magnética y misiles Archer. Desde ella, James Cutter reemplaza a Jacob Keyes como capitán, y Serina a Cortana como la nueva IAI (Inteligencia Artificial Inteligente) a bordo, respondiendo de igual forma a un avatar de una mujer joven. Por su parte, el sargento John Forge es el encargado en liderar a las tropas y repartir estopa en la superficie.