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Entre las escuetas pero suficientes escenas introductorias, viajamos a través de más de 10 niveles, la mayor parte de ellos centrados en la recolección de ciertos objetos y el exterminio de todos los enemigos que salen a nuestro paso. El control es tremendamente sencillo, dejando la cruceta para el movimiento del protagonista que hayamos elegido previamente y los botones para los ataques mágicos. Estos hechizos tenemos que irlos aprendiendo al avanzar y nos permiten superar sencillos puzzles o atravesar zonas a primera vista inacesibles. La pantalla táctil queda relegada al uso del menú, desde el que podemos ver los escudos trimago recogidos y cuya utilidad es desbloquear extras, o también el dinero que tenemos y los cromos que hemos encontrado. Estos últimos se van coleccionando en el "Folio Universitas" y sirven para ampliar la información de algunas criaturas mágicas así como para obtener nuevas habilidades o mejorar las ya conocidas. Por último, el dinero (representado por grageas Bertie Bott verdes) podemos gastarlo en la tienda de Fred y George para comprar más cromos.
Uno de los detalles que distingue a El Cáliz de Fuego de otros lanzamientos similares en género es que podemos seleccionar en cada fase a que personaje de los tres principales controlar, dejando a los otros dos de apoyo durante el transcurso de cada pantalla. Los tres tienen un control idéntico pero características diferentes, Ron se mueve más deprisa pero Potter tiene un ataque más potente. Además, cuando requiramos un gran poder mágico para avanzar podemos utilizarlos a todos pulsando el gatillo L. Al final la elección de uno u otro es poco importante y acaba atendiendo a nuestra afinidad con cada personaje.
Un añadido frente a la versión de Game Boy Advance son las batallas 3D contra ciertos enemigos. En estos enfrentamientos la acción se traslada a la pantalla táctil y el jugador debe en este caso cambiar los controles clásicos por el stylus. Los ataques se realizan por turnos y en el momento en el que nos toque golpear debemos elegir previamente que magia queremos utilizar y lanzarla por medio de sencillo toques en la táctil. A la hora de defendernos simplemente tenemos que dibujar círculos para crear un escudo defensor, repitiendo la mecánica hasta que el enemigo pierda toda su vida.
El diseño de las fases no es demasiado profundo, aunque su duración es más larga de lo habitual en el género, algo que siempre es de agradecer. El desarrollo de la aventura es quizá algo monótono en su mecánica, pero las pruebas especiales y algunos minijuegos dan cierta variedad, evitando caer en el aburrimiento. Por otro lado, la historia no da para demasiadas horas, pero si el juego consigue engancharte lo suficiente pasarás buenos ratos buscando todos los ítems ocultos y exprimiendo los retos táctiles incluídos, exclusivos de esta versión de Nintendo DS. El conjunto da lugar en resumen una aventura de acción clásica y sencilla, sin momentos espectaculares o destacados pero que representa bastante bien el universo de Harry Potter, algo que agradecerán especialmente los más pequeños ya que además es bastante fácil.
Cabe destacar también la inclusión de otras modalidades que suman diversión y algunas horas de juego al cómputo global. Además de los minijuegos táctiles, podemos cuidar de un escarbato salvaje a modo de mascota, como si de una versión de Tamagotchi o de los Chaos de Sonic se tratara. Darle de comer, arreglarle y jugar son algunas de las acciones disponibles, aunque realmente no es añadido muy brillante. Por último queda el multijugador, sin duda el modo extra más jugoso, aunque para disfrutarlo los dos jugadores han de poseer una tarjeta original. Cumplido este requisito y creada una partida podemos enfrentarnos en El Club del Duelo contra nuestro amigo, así como comparar y cuidar de criaturas mágicas juntos. Es especialmente divertida la opción de medirse en una batalla de magia con otra persona, sobre todo para comparar los hechizos aprendidos y su buena utilización.
Conclusiones
Otra adaptación desde las salas de cine que pasará sin pena ni gloria entre los lanzamientos de Nintendo DS, ampliando el catálogo pero con importantes carencias que lo impiden llegar más arriba. Harry Potter y el Cáliz de Fuego es un buen juego para Game Boy Advance, sobre todo valorando su acabado técnico, pero se queda corto dentro de la oferta de Nintendo DS. Una aventura de acción más, sin ideas especialmente brillantes y carente de momentos demasiado inspirados que gustará a los fans más pequeños del aprendiz de mago pero que puede resultar insuficiente para los jugadores más curtidos en el género o que no sigan las historias de Hogwarts. Dale una oportunidad si buscas algo sencillo y directo, algunos de los minijuegos, bastante adictivos, también le añaden diversión.
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