Análisis
Feel the first sound of the future face to face
La serie musical de Miku Hatsune llega a Vita
Por Benjamín Rosa Fernández
| Publicado el día 26/10/2012 10:44
Nota: Este análisis está basado en la versión japonesa del juego y no está disponible en occidente.
Ha estado en los últimos años de la vida de la PSP, y al menos en Japón se ha convertido ya en una imagen de la marca, con lo que su llegada a Vita era algo obvio y esperado para los amantes de los juegos de ritmo e importadores de juegos japoneses. Con millones de fans en todo el mundo y varios conciertos, anuncios y más a sus espaldas, Miku Hatsune hace un pequeño hueco en su agenda para protagonizar el primer Project Diva de Vita.
Con la última entrega de la serie, se llegó ya a un techo de opciones que dejaba muy poco margen para mejorar sin que eso afectase al estilo de juego y lo hiciese más complicado. Ahora que está en una consola con más potencia y opciones de control, el equipo de desarrollo de Sega ha logrado introducir nuevas mecánicas sin perder de vista la esencia del original.
Pero empecemos a lo básico: es un juego musical en el que hay que marcar el ritmo de las canciones con los botones y las flechas direccionales para conseguir puntos y porcentajes de notas acertadas, además de evitar que fallemos mucho, perder energía y así la canción. Nada que no haya inventado Guitar Hero antes, pero esta vez adaptado al control de una consola portátil.
Como se trata de una entrega en una consola superior, lo más lógico habría sido poner novedades para justificar su llegada, y así han hecho. Ahora no están sólo los botones frontales, sino que incluye unas estrellas que nos indican que debemos deslizar ligeramente y en el tiempo indicado el dedo en la pantalla táctil. Esto resulta interesante, pero luego nos damos cuenta de que en las partes en las que hay muchas estrellas seguidas rascamos rápidamente la pantalla, el juego los detecta como válidos aunque vaya algo a destiempo. Un pequeño fallo que no logra empañar la buena voluntad del equipo de desarrollo y no solo eso, sino que realmente se nota que es algo que solo se podría hacer en Vita y se agradece.
Otro pequeño pero importante detalle, es la adición de las "Technical Zone" y el cambio de las "Chance Time". La primera de ellas es una serie de notas que si se consigue marcarlas todas correctamente obtenemos bonificación de puntos y de la barra de desarrollo de la canción necesaria para poder superarla. El "Chance Time" ahora no son momentos en el que tomarse un respiro y ver que ya se ha superado canción, sino que también ahora nos piden que consigamos muchas notas válidas para llenar un marcador de estrella. Si lo llenamos, al final del "Chance Time" aparecerá una gran estrella de color que si la acertamos conseguiremos muchos puntos y llenar la barra de desarrollo, además de hacer que en el videoclip que se muestra de fondo suceda un efecto visual que se podría calificar como el "final bueno" de la canción y nos da un pequeño subidón de moral antes de terminar el tema. Un pequeño detalle que los jugadores más novatos no tendrán en cuenta, pero los más expertos reconocerán y valorarán. Todo esto sin afectar gravemente al sistema de juego que ya conocemos: fácil de jugar para todos pero difícil de dominar y con una muy alta rejugabilidad.
Juego de ritmo aparte, el título incluye dos funcionalidades nuevas relacionadas con la creciente moda de la realidad aumentada. La primera de ellas es una cámara de fotos que nos permite fotografiar a Miku sobre cualquier fondo en numerosas poses y posiciones siempre y cuando no se le vea la ropa interior. Esto podría hacer que numerosos seguidores suban fotos a internet con su amor platónico, pero la calidad de la fotografía se ve muy mermada. La otra opción es la de poder ver conciertos más o menos en vivo a través de la consola. Esto requiere utilizar un panfleto incluido en el juego que sirve como referencia para la cámara y que habrá que guardar como un tesoro. No es algo que mejore mucho ni aporte nada especialmente nuevo salvo tener la sensación de que Miku está en un concierto privado solo para ti en la mesa de la habitación, pero es un pequeño detalle a tener en cuenta.