Análisis
La droga del futuro
Tras innumerables retrasos la última creación de Free Radical llega al mercado, descubre si el néctar ha desempeñado bien su función.
Por Pablo Cruz Delgado
| Publicado el día 20/05/2008 00:02
A pesar de no comentar ese aspecto del néctar, sí nos vemos obligados a hablar de otra cosa que, aunque también está ligada a la aventura, debemos citar para poder explicar el sistema de juego al completo. Para muchos puede que no sea noticia debido a que sus desarrolladores ya dijeron que podríamos elegir el bando en el que queríamos estar, por lo que se daba por seguro que además de luchar para Mantel también lo haríamos para los enemigos, "La mano de la promesa" en este caso.
Por desgracia, al igual que lo de la confianza con nuestros compañeros, esto también ha caído en saco roto. Olvidaos de tomar decisiones que influyan en la historia, ya que aunque existen cambios radicales en la trama estos ocurren de manera automática. Como es evidente en las filas de los rebeldes no existe el néctar, combaten contra él, por lo que perdemos una de las bazas principales. Sin embargo estos también tienen sus ventajas, ya que además de poder transformar la munición de cualquier arma en munición válida para el arma que porten también podemos jugar con la ventaja que supone para nosotros una sobredosis de néctar.
Para ello tenemos dos opciones, la primera es un cuchillo en cuyo filo hay néctar y que al clavarlo en un soldado Mantel puede provocarle una sobredosis. Y la segunda y más interesante es la de quitarle el administrador de néctar a un soldado muerto y combinarlo con una bomba, así cuando esta explote soltará una nube de néctar que hará entrar en sobredosis a los soldados enemigos. También podemos optar por disparar directamente al administrador de néctar que llevan en la espalda los integrantes de Mantel para provocar una sobredosis o, como última habilidad especial, enterrar minas en el suelo para que cuando las pisen los soldados éstas exploten. Curiosamente esta última actividad podemos hacerla incluso en terrenos de cemento o de hierro, un fallo que llama mucho la atención. La posibilidad de hacernos el muerto también existe, pero en pro de no desvelar más aún la trama del juego la dejamos en el aire y tan sólo la citamos.
La variedad en las misiones es escasa y siempre está ligada a llegar a un punto y una vez allí acabar con algún personaje determinado o con diversas estructuras; sin embargo también existe alguna misión que se sale de este protocolo y que nos llevará a hacer de escoltas. En algunas ocasiones las distancias que hay que recorrer son grandes, así que debemos echar mano de los vehículos que Free Radical ha preparado para la ocasión. Aunque el número asciende a nueve, en la aventura sólo podremos controlar tres, todos ellos terrestres. Estos recorridos han sido aderezados con diferentes obstáculos que harán más divertidos los viajes. Así, por ejemplo, tendremos que esquivar desprendimientos de tierra causados por bombas colocadas allí a propósito, superar obstáculos como precipicios y, por supuesto, acabar con otras tropas que también vayan en vehículos. A la hora de subirnos a ellos podemos elegir entre diferentes posiciones, por lo que podemos hacer de conductor, subirnos en una puerta con nuestro arma bajo el brazo o pasar a controlar el material armamentístico del vehículo.
El control de estos a pesar de ser sencillo y estar bien implementado tiene fallos que en ocasiones harán frustrante completar algunos caminos. Si vamos despacio todo irá de lujo, pero cuando empezamos a movernos deprisa aparecen las carencias en el control: la brusquedad de los vehículos al girar. Esto nos lleva en muchas ocasiones a golpearnos contra elementos del escenario y perder el control. Tampoco nos ha gustado la respuesta de los vehículos tras los saltos, ya que al volver a tocar el suelo se quedan completamente parados.
La IA tanto de los enemigos como de nuestros aliados es buena y en muy pocas ocasiones nos jugará malas pasadas. Habiendo completado el modo campaña en dos ocasiones con bots en ninguna ocasión hemos tenido problemas a la hora de que se separen de nosotros o de que no respondan bien ante las diferentes situaciones que se dan. Por su parte, los enemigos también están dotados de una buena IA, por lo que harán lo posible para no morir en batalla cubriéndose tras todos los objetos y escondiéndose cuando mueran sus compañeros. Sólo queda citar que la aventura principal nos ha resultado muy corta, pudiendo completarla en una dificultad normal en no más de seis horas. Como siempre ocurre con estos títulos es preferible jugar en cooperativo que depender de los soldados controlados por la consola. Un cooperativo que alarga la vida de la corta campaña principal.
Sufrir una sobredosis de néctar hará que perdamos el control sobre el personaje
|
Normalmente iremos acompañados por otros tres aliados
|
¿No tienes arma? Pues roba una
|
Inducir una sobredosis a los enemigos es una táctica muy efectiva
|
Esta especie de quad es el vehículo más divertido del juego
|