Otro fallo importante lo tenemos en el sistema de apuntado. Al pulsar

, nuestro personaje apuntará con su arma al enemigo. El problema es que no suele apuntar al enemigo más próximo, sino al que está más lejos, o directamente a uno que no vemos. Con el
joystick analógico derecho podemos ir cambiando de objetivos y apuntar manualmente a otro enemigo, pero el desplazamiento es algo lento y, el enemigo, como es lógico, no se esperará a que acabemos y nos acribillará sin compasión.
Prácticamente todo el juego estaremos haciendo lo mismo: avanzar, disparar, resolver un puzle y vuelta a empezar. El 95% del juego estaremos pegando tiros a discreción, cosa que sería divertido si no fuese por los problemas antes mencionados (cámara y sistema de apuntado). En este sentido, el juego queda por debajo de su primera parte, que era mucho más variada y ofrecía más libertad al jugador, ya que aquí todo el rato estaremos recorriendo pasillos y habitaciones que parecen no acabar nunca. Incomprensiblemente, han quitado las fases en motocicleta que poseía la primera parte. No es que fueran una maravilla, pero tenían su gracia.
Por lo demás, y como hemos dicho, el juego se controla como el primero. Podemos correr, agacharnos, andar sigilosamente para pillar desprevenido a los enemigos por detrás, apoyarnos sobre paredes, asomar la cabeza y disparar y realizar volteretas. Como novedad, tenemos el sistema IRIS, implantado en las gafas de Jack y Leeza. Con ellas puestas, podemos escanear objetos o puertas para obtener información o pistas (muchos puzzles se resolverán utilizando el IRIS). Aunque es una buena idea, no la han explotado todo lo bien que deberían y se queda como algo anecdótico. Además no es nada original, puesto que en
Metroid Prime ya vimos algo parecido. A lo largo del juego también tendremos que solventar algún que otro puzzle de una dificultad francamente muy baja y que hasta un niño de cinco años sería capaz de resolver. Introducir códigos, buscar llaves, mover palancas, romper paredes, etc. Nada nuevo bajo el sol.
Tenemos a nuestra disposición varios tipos de armas de fuego como pistolas, ametralladoras, pistolas eléctricas, granadas, etc. Y también, por supuesto, los ya clásicos objetos como botiquines de salud o las conocidas inyecciones de adrenalina, que nos hacen más resistentes y fuertes durante un tiempo límite. La capacidad del inventario es limitada, aunque podemos ir consiguiendo cinturones multiusos que amplían la capacidad máxima de objetos y munición.
La aventura no es excesivamente larga y no apetece volver a rejugarlo una vez completado, ya que los extras que se pueden desbloquear son prácticamente nulos. Sólo disponemos de una base de datos en el menú principal, donde se irán recopilando vídeos, ilustraciones y conversaciones del juego principal a medida que avancemos. Existe una opción oculta en el menú principal que desbloquearemos si conseguimos completar el juego al 100% (consiguiéndolo todo: armas, objetos, extras de la base de datos, etc.), y que no es otra cosa que un selector de fases, para escoger cualquier misión del juego para jugarla.
CONCLUSIÓN
Headhunter Redemption no es mal juego, pero es inferior a su primera parte en casi todo. Aunque gráficamente luzca mejor, la primera parte poseía escenarios más grandes, detallados y variados. Además, la inclusión de las fases en moto ayudaban a dar más vidilla al juego (¿quién no recuerda la misión de desactivar bombas repartidas por la ciudad, montados en moto de una punta a otra?), y éste detalle no ha sido incluido en esta secuela. Por tanto, lo que nos queda es un juego de acción en tercera persona del montón, bastante repetitivo y con problemas en la jugabilidad que no deberían estar ahí. Lo mejor es, sin duda, su elaborado argumento (en el que se revelan muchos secretos de Jack y Leeza), su música y el doblaje en inglés. Pero claro, esto no es una película. Es un videojuego y, como tal, tiene que divertir y ser jugable, cosa que
Headhunter Redemption consigue a medias.
Por Kike López (Hayato)