Análisis
Con disfraz de robot para la hora del té
Henry Hatsworth es un personaje carismático que llega desde EA Tiburon sin avisar para darnos la primera gran sorpresa en Nintendo DS del año.
Por Julio Montealegre Laforet
| Publicado el día 27/03/2009 09:28
Henry Hatsworth es un aventurero de los que ya no quedan. Peina canas, usa un elegante bastón y está algo entrado en carnes, pero su entusiasmo por las aventuras supera al de cualquier boy scout envalentonado por su juventud y vitalidad. Es cierto que el bueno de Henry no es el más ágil, ni el más fuerte; tampoco ayuda que gaste monóculo para poder ver bien, uno no puede escapar de mil peligros por la selva con eso puesto en un ojo. Pero ahí está, toda una vida dedicada a descubrir tesoros, con muchos triunfos y un nombre que la gente respeta en su mundo, Telandia. Pero Henry también tiene su punto codicioso y presumido, por eso cae en la tentación de recuperar un sombrero de oro cuya leyenda ha permanecido viva durante miles de años entre los rumores de la gente. Al final Henry encuentra el elegante bombín y, con él, un enorme poder que no tiene más remedio que custodiar. Esta es su primera aventura en los videojuegos.
Entre dos mundos, entre dos géneros
Un reducido equipo de EA Tiburon es el creador de Henry Hatsworth en la aventura rompecabezas, un juego que ha llegado a las tiendas españolas sin apenas promoción por parte de la compañía canadiense. A la cabeza del equipo de desarrollo está Kyle Gray, sangre nueva en una EA que últimamente está irreconocible, con proyectos arriesgados y fuera de lo que tradicionalmente era su mercado objetivo. Desde sus estudios en Florida ha completado en poco tiempo la primera gran sorpresa del año en Nintendo DS, consola en la que cada vez es más habitual encontrar pequeñas joyas desconocidas por el gran público.
En esta ocasión nos encontramos ante una extraordinaria mezcla de plataformas y puzle. La unión de dos géneros tan dispares no suele dar buenos resultados, pero en este caso no podía haber resultado mejor. La mecánica nos permite abrirnos paso entre plataformas clásicas infestadas de enemigos mientras cuidamos que los mismos monstruos no nos den mucha guerra en el entretenido puzle.
La leyenda habla de un mundo mágico conectado con el nuestro y lleno de innumerables tesoros. ¡Oro a tutiplén! La llave de acceso a ese misterioso mundo es el traje más elegante jamás creado. En su momento fue muy útil para contener el maligno poder del mundo mágico, pero cayó en el olvido después de que llegara la paz. Todo cambia cuando Henry descubre el sombrero de oro y, sin querer, abre de nuevo el portal que conecta ambos universos. Comienza así una carrera a contrarreloj por recuperar el resto del traje antes de que otros se hagan con su extraordinario poder.
La idea de los dos mundos resulta perfecta para plantear la propia mecánica del juego. En la pantalla superior tenemos a Henry en su propio universo, con un desarrollo de plataformas tradicional que recuerda mucho a los clásicos de los 16 bits. Por otro lado, en la pantalla táctil nos encontramos con el mundo mágico y que hace las veces de puzle al que hay que enviar a los enemigos que derrotamos en la pantalla superior. Al pulsar el botón "X" cambiamos a nuestro antojo entre el control de una y otra pantalla. Así de sencillo, dos géneros en uno, conectados.