Análisis
Con disfraz de robot para la hora del té
Henry Hatsworth es un personaje carismático que llega desde EA Tiburon sin avisar para darnos la primera gran sorpresa en Nintendo DS del año.
Por Julio Montealegre Laforet
| Publicado el día 27/03/2009 09:28
El desarrollo habitual de cada fase nos permite permanecer atentos casi todo el tiempo a la parte de plataformas, verdadero núcleo jugable, mientras de vez en cuando cambiamos a la parte de puzle, a la que van a parar los enemigos que derrotamos a golpe de bastón en la pantalla superior. Los monstruos quedan así encerrados en el mundo mágico al que pertenecen, pero no por mucho tiempo si descuidamos el puzle. Formado por piezas cuadradas de distintos colores, éstas van subiendo poco a poco, devolviendo a los enemigos al universo de Henry si no los eliminamos definitivamente antes. Para activar estos bloques y hacerlos desaparecer basta con unir en línea tres o más del mismo color para lo que podemos intercambiar a nuestro antojo cualquier bloque con el que esté a su izquierda o su derecha.
Además de la interacción con los enemigos en ambos universos, al hacer desaparecer bloques el puzle devuelve energía a nuestro sombrero mágico. Esta energía sirve para poder disparar un trabuco, entre otros ataques, y cuando está al máximo nos da la oportunidad de activar el as bajo la manga que esconde: un enorme robot indestructible. Esta máquina nos da unos segundos de gran poder destructivo para poder superar las partes más difíciles de cada fase. Por desgracia, consume toda la energía del sombrero, indicada por una barra llamada “megámetro”. Además, el “rompecabezómetro” señala la energía restante para poder controlar el puzle, ya que nuestra permanencia en el mundo mágico es limitada. Se vuelve a rellenar con el paso del tiempo y eliminando enemigos.
Por último, otros elementos importantes como los potenciadores se recogen en la parte de plataformas, pero es necesario activarlos después en el puzle para que surtan efecto. Hay corazones que aportan vida, relojes de arena que paralizan un instante a los enemigos, rayos que sacude a todos y estrellas que le dan a Henry una mayor velocidad de ataque.
Es en esta interacción entre plataformas y puzle en lo que reside uno de los éxitos del juego, pero no el único. La parte de plataformas pura y dura está muy bien diseñada, con un treintena de fases cuya dificultad va creciendo poco a poco hasta hacerse bastante elevada. Henry tiene un buen repertorio de movimientos y ataques que además se incrementa al encontrar nuevas piezas del traje mágico, como una pipa de fumar que le da la habilidad de respirar en el agua. Aparte de los saltos ajustados, una de las mayores dificultades reside en la gran cantidad de monstruos que nos atacan a la vez. Se requiere una buena concentración y nervios de acero para evitar todos los golpes mientras al mismo tiempo permanecemos atentos al puzle y su evolución.
La hilarante historia va dando pie a que aparezcan algunos personajes la mar de imaginativos y que, generalmente, son enemigos finales que en algún caso pueden hacernos sudar antes de darles muerte. Estamos hablando de un juego que puede llevar unas diez horas de media, aunque serán más para aquellos menos habituados a los plataformas de acción tradicionales.
Para ayudarnos existe una tienda de mejoras dirigida por el ayudante Cole, un jovencito pelirrojo y resabido que ayuda a Henry en todo momento. A cambio del dinero que vamos encontrando, no olvidemos que nuestro protagonista es ante todo un cazatesoros, podemos mejorar la fuerza de nuestros golpes, tener más corazones de vida o incrementar el tiempo que podemos permanecer en el puzle.