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El problema es que una vez en el juego, la formidable ambientación choca frontalmente con unos gráficos con muchas lagunas. La gran cantidad de aviones están modelados con bastante acierto y el sistema de daños funciona bien, tanto en la deformación del fuselaje de nuestra nave como en el desprendimiento de piezas derivadas del daño recibido. El problema principal está en los escenarios. Heroes over Europe alterna escenarios muy buenos con otros extremadamente insulsos. Las ciudades de Londres y Berlín lucen con esplendor, a pesar de una cierta sensación de que o los edificios son demasiado pequeños o nuestro avión demasiado grande, pero otros escenarios abiertos como los de la costa de Dover no pasan de aceptables.
En una televisión de gran tamaño se aprecian mejor los detalles, pero en una de gama media cuesta muchísimo distinguirlos. Siempre es mejor defender una torre de comunicaciones que un simple puntito en el mapa que no acabamos de ver lo que es. La consecuencia de todo esto es que en ocasiones no acabamos de tener muy claro ni dónde estamos ni a dónde vamos. Afortunadamente, cada objetivo disfruta de una enorme triángulo colorido encima que permite verlo de lejos, pero eso no impide que a veces choquemos con compañeros o cazas enemigos porque simplemente, no los veremos a tiempo. En lo que sí que cumple a la perfección es en la banda sonora, que da el punto épico a la historia y que además nos sirve para ubicarnos mucho más en la época.
En busca de la libertad
Heroes over Europe se desarrolla mediante pequeños capítulos que recorren el conflicto en su extensión. A medida que avanzamos en el juego se nos van desvelando pequeños trozos de historia, tanto de nuestros personajes como también del desarrollo de la guerra. En general, aunque tampoco tengamos tiempo para conocerles en profundidad, a los personajes están bien construidos y la forma de contar la historia hace que les acabemos cogiendo cariño. Un cóctel de regresiones al pasado, colegueo y heroísmo que resulta interesante. Como es lógico en un tema tan trillado, acaba cayendo en los tópicos, pero no está mal, y más aún si le sumamos la gran ambientación de la que hemos hablado anteriormente.
Una vez dejamos el marco y nos metemos dentro del juego nos damos cuenta de que, pese a no ser del todo un mal juego, HoE no convence. Todo lo bueno de la presentación de diluye en un desarrollo de misiones un tanto repetitivo y con cierta falta de lógica. El hecho de que a una misión que consiste en matar 40 bombarderos le siga otra misión que consiste en matar 40 bombarderos más no ayuda a la variedad y al dinamismo de la acción. También deberemos defender objetivos y destruir algún que otro objetivo a ras de suelo, pero en general acaba resultando un tanto cíclico, y aún más si tenemos en cuenta el hecho de que las batallas aéreas tienden al caos. El resultado es que a veces acabamos un tanto frustrados y sin rumbo. Aunque el juego nos ayuda señalizándonos los objetivos, incluso así resulta un poco difícil orientarse. El principal culpable de todo eso es el extraño comportamiento de los aviones que, más que cazas de la Segunda Guerra Mundial, parecen naves espaciales que surcan la ingravidez. Nos encontraremos haciendo maniobras un tanto ilógicas que en la realidad acabarían con un accidente espectacular. Además, no hay indicadores de hacia dónde miramos, por lo que nunca acaba de quedar claro si el avión está yendo arriba, abajo o recto.
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