Análisis
El maná basado en la estrategia
La nueva entrega de la saga de Square-Enix supone un cambio de aires dentro de la misma. Veremos como le ha sentado este cambio.
Por Javier Ojeda Pérez
| Publicado el día 08/10/2007 14:37
Gráficamente destacable
Lo primero que hay que destacar es que el apartado gráfico es de lo mejor del juego, se nota que se ha puesto un énfasis especial en hacer que artísticamente el juego destaque.
En combate todo es en 3D, tanto modelados como escenarios. Por supuesto, con la vista isométrica característica de los juegos de este género. Podemos rotar la cámara para ver cualquier elemento del escenario, lo cual resulta bastante útil a la hora de buscar un personaje o elegir bien el lugar al que ir. Cabe destacar que el tamaño de las unidades es relativamente pequeño y hay veces que, al juntarse demasiadas unidades que cuesta distinguirlo.
Durante el desarrollo del argumento, las escenas de la trama nos son presentadas, por lo general, mediante vídeos de animación de gran calidad. A veces, nos son presentadas con ilustraciones estáticas que adolecen en la mayoría de los casos de repetitivas, ya que, por ejemplo, las expresiones de los personajes no cambiarán en ningún momento.
Apartado musical
La BSO del juego cuenta con un compositor de lujo, Yoko Shimomura. El renombrado pianista, autor de piezas para otros videojuegos, como por ejemplo, la saga Kingdom Hearts, asegura una calidad óptima para conseguir un apartado musical a la altura de la saga Seiken Densetsu, cuyas BSO siempre se han caracterizado por una calidad superior.
El número de melodías es bastante extenso para un juego portátil y hay algunas piezas de bastante calidad, la mayoría de ellas bien adaptadas a cada una de las situaciones, ya sea en batalla o en los menús.
El juego carece de voces, aunque en ningún momento son necesarias realmente. Los efectos de sonido son totalmente correctos y cumplen con su cometido en todo momento, aunque, como suele ocurrir en los juegos para portátiles, no son exageradamente destacables.
Lavado de cara jugable
Como ya adelantamos, en esta entrega se ha renovado el género de la saga, pasando a ser un juego del género STR o Estrategia en tiempo real en lugar del clásico Action-RPG característico de la saga.
El componente RPG se ha perdido prácticamente por completo. No hay exploración de pueblos o mazmorras, no hay libertad para elegir el destino al que ir y no hay posibilidad de elegir nuestro equipamiento, tanto armas como armaduras. Hasta los clásicos niveles y los puntos de experiencia han sido suprimidos. En sustitución de éstos, al final de cada fase recibimos una puntuación según diversos factores (velocidad, eficacia, muerte de unidades, etc..) con el único propósito de mejorarla en el futuro.
Después de ver el trozo correspondiente de historia, tienen lugar las batallas, que son el eje central del juego. Al comienzo de cada batalla, elegimos a los personajes a los que controlamos durante el desarrollo de la misma y comenzará el enfrentamiento. La creación de unidades tiene su clave en la NightShaw, la nave del protagonista. Desde aquí controlaremos todos los parámetros del sistema de creación, por lo que es una pieza básica en la estrategia jugable.
Elegiremos a nuestros personajes antes de la batalla.
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