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Para crear unidades es necesario tener maná, el cual se consigue recolectando recursos como Piedras de Gaia. Aún así, las unidades recolectoras no tienen coste alguno y son necesarias para recoger estos recursos.
En la NigthShaw también se van albergando distintos edificios para la creación de distintas unidades de combate, que tienen un coste de Maná también. A medida que avancemos en el juego, conseguiremos nuevos edificios para la nave, y por ende, nuevas unidades, cada vez más poderosas, pero también más costosas. Alternativamente podemos conseguir habilidades especiales como hechizos para nuestras unidades.
Hay que ser prudente a la hora de usar los recursos para el Maná, ya que éstos son limitados y llega un momento en que se agotan. Por lo tanto, se debe planificar bien la creación de unidades, porque un batallón bien formado puede ser esencial para la victoria. Si por el contrario, creamos unidades a lo loco y sin planificación alguna, hay bastantes posibilidades de perder esa misión.
Las misiones tienen un objetivo en concreto para ser completadas, ya sea eliminar un enemigo concreto, proteger a un aliado concreto, conquistar cierto elemento... y se completan sólo y exclusivamente al conseguirlos.
Durante la batalla, podemos seguir una vista general del terreno a través del mapa de la pantalla superior. Desde aquí, vemos todos los datos, tanto aliados como enemigos y emplazamientos, como todas las características topográficas tales como elevaciones del terreno. También deberos tener cuidado con la llamada niebla de guerra, presente en la mayoría de juegos del género y que nos impedirá ver a los enemigos en terrenos no explorados por nuestras unidades.
Cabe destacar como uno de los puntos más negros del juego, la casi nula IA de las unidades aliadas que controla la máquina. Movimientos torpes y a veces sin sentido alguno que hacen que las batallas se conviertan esporádicamente en una caótica absurda. Todo esto acentuado, ya que la IA enemiga no es mucho mejor, por lo que la clave radica en los personajes que controlamos.
Las ralentizaciones también van cobrando protagonismo conforme se avance en el juego, ya que al haber mayor número de personajes en pantalla, se resiente más la acción y aparte de estas ralentizaciones, es difícil distinguir todo lo que ocurre debido a la aglomeración de unidades.
Conclusión Final
El cambio de aires no le ha sentado a la saga todo lo bien que debiera. Una buena idea pero con muchos fallos de aplicación, como las ralentizaciones y la pésima IA, que hacen que la experiencia de juego no sea del todo satisfactoria.
Otro aspecto negativo a destacar es que el juego está en perfecto inglés, por lo que se necesitará un dominio, al menos medio, de éste lenguaje. Parece que la nueva distribuidora de Square-Enix en nuestro continente, Proein, considera que una nueva entrega de la aclamada saga de la compañía nipona, no es lo suficientemente importante como para que podamos disfrutarla traducida al idioma de Cervantes.
De todas formas, el juego sigue siendo recomendable tanto si te gusta la saga como si eres fan de este género, ya que divierte, que realmente es lo necesario.
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