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High Velocity Bowling
A punto de hacer pleno
Hay géneros de videojuegos que tienen todas las papeletas de pasar desapercibidos ante la inmensa mayoría del público, como los simuladores de juegos de habilidad y deportes minoritarios. Sin embargo, algunas compañías se han hecho un hueco entre tantos lanzamientos llevando a las consolas títulos tan variopintos como Table Tennis de Rockstar o las entregas anuales de World Snooker Championship.
El juego de los bolos se ha adaptado prácticamente a todas las consolas y cuenta con exponentes recientes como el minijuego incluido en Wii Sports, aunque el hecho de ir acompañado de otros deportes le resulta de gran ayuda. Gracias a los sistemas de descarga como PS Store, los jugadores pueden plantearse adquirir títulos que, con toda probabilidad, no les llamarían demasiado la atención en soporte físico. ¿Quién se compra un videojuego de bolos? No mucha gente, pero descargarlos de Internet ya es otra cosa. Pues para eso está High Velocity Bowling, una alternativa sorprendente dentro del cada vez más amplio catálogo online de PlayStation 3.
Al igual que otros títulos como Toy Home, una de las grandes bazas de High Velocity Bowling es que aprovecha al máximo la tecnología del Sixaxis, cosa que no se puede decir de muchos de los bombazos que se ponen a la venta. Y lo cierto es que pocas veces se ha visto un empleo tan ejemplar del mando, pero de eso hablaremos más adelante.
High Velocity Bowling presenta dos modos de juego. El primero, llamado ?¡Vamos a lanzar!?, sustituye a lo que se conoce comúnmente como Partida Rápida. Es, ni más ni menos, una partida completa de bolos con diez rondas. Basta con escoger uno de los personajes disponibles y ponerse a lanzar como un loco. Una ventaja de este modo es que resulta muy útil para familiarizarnos con los controles del juego y ensayar las maniobras más complejas, pero eso no es lo mejor: podemos competir con otros tres amigos, todos con el mismo mando.
El modo principal para un solo jugador es Desafío, que se lleva la mayor parte del tiempo de juego. En él escogemos un personaje (ocho en total, dos al principio) y nos dedicamos a completar bloques de retos que nos sirven para desbloquear contenidos adicionales. Cada uno consta de tres desafíos diferentes y hay que completarlos todos para acceder al siguiente nivel. El primero es un duelo uno contra uno en el que tenemos que vencer a un personaje controlado por la inteligencia artificial. Si lo conseguimos, desbloquearemos al contendiente y podremos seleccionarlo en partidas sucesivas. El segundo es un torneo en el que jugamos tres partidas completas: obtendremos una bola de bolos si quedamos los primeros en la clasificación general. Por último, tenemos una sucesión de rondas en las que hay que derribar el máximo posible de combinaciones de bolos en un máximo de tiradas. Algunas son sencillas y tan sólo tienen un bolo, pero las cosas se complican a medida que se va avanzando y es obligatorio tener un buen dominio de los efectos. Si lo superamos, ganaremos una equipación.
Aunque el modo Desafío es bastante largo, algunas pruebas duran demasiado y pueden causar frustración en el jugador. Es el caso de los torneos en los que hay que jugar tres partidas consecutivas y encima quedar en primer puesto. Si echamos cuentas, el número de lanzamientos que tendremos que hacer fácilmente supera la cincuentena (no todo son plenos), y perder tras tanto esfuerzo no deja muchas ganas de seguir jugando. En cualquier caso, los otros dos retos están bastante bien y las partidas con varios jugadores garantizan buenos ratos de diversión.
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