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Como ya es habitual, lo que se echa en falta en el juego es un modo online que vaya más allá de las clasificaciones. Una lástima, habría sido la guinda del pastel, pero uno no se puede poner tan exigente con este tipo de juegos. Para ser exclusivamente de bolos, High Velocity Bowling tiene bastantes posibilidades, sobre todo si también tenemos en cuenta el sistema de control, como veremos a continuación.
Para jugar a High Velocity Bowling hay que coger el Sixaxis de una forma muy particular que se puede adaptar tanto a zurdos como a diestros. Los dedos índice y meñique rigen los gatillos analógicos L2 y R2, mientras que el pulgar se ocupa de los botones. Cuando estemos ante el pasillo de la bolera, lo primero que hay que hacer es rotar el mando con un giro de muñeca y ajustar la posición del jugador. Una vez colocado, pulsamos X para hacer lo mismo con el ángulo de tiro. Y eso es lo más básico. Para lanzar la bola hay que hacer un movimiento similar al real con la mano: según el impulso que le demos, la bola se desplazará con más o menos potencia. La técnica más avanzada (e imprescindible en los desafíos de dificultad más elevada) es la de lanzar con efecto. En el momento que estemos haciendo el gesto de lanzamiento podemos presionar los gatillos L2 y R2 para que la bola salga despedida dando vueltas alrededor de su propio eje. Al principio no es fácil coordinarse para lanzar al mismo tiempo que rotamos la bola en la medida justa, pero más nos vale aplicarnos si queremos tener posibilidades de derribar las combinaciones de bolos más difíciles.
La pericia del jugador no es lo único que influye en la calidad del lanzamiento. Cada personaje tiene unas aptitudes que los hacen más o menos adecuados para hacer tiros potentes o manejar los efectos con soltura. Por si fuera poco, todas las bolas son diferentes: unas son mejores para hacer tiros planos y otras cogen mejor efecto. Incluso es posible ver las zonas más enceradas de la pista pulsando los sticks para saber por qué lugares se deslizará mejor la bola. Todos estos factores consiguen que la mecánica de High Velocity Bowling sea sorprendentemente variada y elaborada; sin duda, uno de sus puntos fuertes.
El título no destaca en el plano técnico, pero el conjunto se puede calificar de agradable. Los escenarios son suficientemente variados, con unas boleras bien ambientadas en las que tal vez se eche en falta un poco más de ambiente. Los detalles de la pista son buenos (brillan mucho) y la física de los bolos es muy buena, como tiene que ser. Lo que sale peor parado es el modelado de los personajes, bastante básico, pero tampoco es algo en lo que uno se fije mucho. Las melodías no llaman demasiado la atención, pero no se puede negar que se las apañan para crear una atmósfera similar a la de una bolera. Unos temas parecen los clásicos de casino y otros tiran más hacia el rock clásico. Los personajes dicen coletillas en inglés, pero los textos están traducidos. Bueno, casi todos, porque algunos fragmentos aparecen en inglés y otros en alemán, cosa rara.
En definitiva, High Velocity Bowling es un simulador notable cuya mayor virtud es la cantidad de factores que determinan los lanzamientos. El apartado técnico alcanza un nivel más que aceptable y lo único reprochable es lo cansinas que pueden resultar algunas pruebas. Con todo, no deja de ser un juego de bolos, por lo que no gustará a todo el mundo. Eso sí, si te va el tema, no lo dudes. Recomendado especialmente para jugar con amigos.
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