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El apartado gráfico de Hitman está a una altura considerable. Tal vez su mayor defecto sean los modelados de personajes, pues salvo el protagonista y los principales secundarios, el resto de los personajes no está dotado de especial detalle, si bien gracias a una captura de movimiento bien lograda y una integración correcta en los escenarios, no es un detalle que tenga especial importancia. El aspecto de los escenarios, por otro lado, está a la altura de lo mejor en el catálogo de PS2, con algunos juegos de luces capaces de quitar el hipo, si bien a veces puede lamentarse alguna textura de baja resolución o algún modelado simplón que- a pesar de todo- no empaña en modo alguno el lujazo visual que es Hitman. Por supuesto, no se puede tampoco dejar de mencionar el impresionante nivel de Nueva Orleans, que se mostró en trailers: aunque parezca mentira, no se trata de imágenes renderizadas para promocionar un juego que luego no luce ta bien, sino realmente un momento del juego en que cientos de personajes bastante variados pueblan la pantalla y reaccionan a los disparos del Agente 47 (de efectuarlos este). Todo sin ninguna ralentización, algo francamente admirable, y que cabe lamentar que se use solamente en un nivel, pues es una tecnología que podría haberse aprovechado.
A favor del apartado gráfico también cabe elogiar la dirección artística. No solamente se ha cuidado mucho el aspecto de los escenarios, sino también su diseño y ambientación, y es que realmente no hay dos misiones iguales. Durante el juego visitamos un parque de atracciones abandonado, un lujoso barrio del suburbio estilo American Beauty, un barco en el Missisipi, una iglesia, un hotel hortera de Las Vegas o incluso una fiesta-orgía en las montañas heladas, entre otras tantas. Cada uno de los trece niveles del juego es diferente, y siempre ambientado a juego y muy bien documentado.
El apartado sonoro también está a la altura de los gráficos. La música logra ambientar perfectamente las situaciones, y la elección de las canciones- entre ellas el famoso Ave María- es muy adecuada. El sonido se sabe adecuar bien al contexto, de forma que en algunas zonas suena la música de ambiente (radios con canciones, cantantes de ópera, etc) y en otros momentos la banda sonora del juego. El doblaje también es bueno, y los actores no se inician en horribles discursillos melodramáticos con entonaciones solemnes. Eso sí, nunca llegan a explicar por qué en la misión de Chile los enemigos hablan con acento mejicano.
Sin embargo, el apartado tecnológico de Hitman: Blood Money tiene un problema terrible y absolutamente detestable. El archivo del juego en la Memory Card rompe todos los records: ¡2, 200 Ks! Algo absolutamente incomprensible, dado que el juego no tiene que acumular realmente tanta información. Pero ahí se queda el archivo, succionando el alma de tu tarjeta de memoria hasta que lo borres. Esto se convierte en un problema, pues aunque el juego no dura tanto como cabe esperar, sus misiones sí son muy rejugables, lo cual siempre anima a repetir la misión bajo otra perspectiva. El problema es que- ocupando lo que ocupa el archivo- lo más probable es que muchos borren la partida una vez acabada.
En conclusión, Hitman: Blood Money es un gran juego, con algunos pecadillos menores que podemos dejar pasar ante un diseño de niveles y una jugabilidad que ya quisieran otros. A los que disfrutaron con las anteriores entregas, esta no les decepcionará, y a los que no conozcan la saga, este es el juego perfecto para iniciarse, porque es el mejor de todos. Que siga.
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